Lunatic Soul – The World Under Unsun: el último viaje bajo el sol
Descubrir Lunatic Soul es descubrir otra cara de Mariusz Duda. Quienes llegamos a su música a través de Riverside sabemos de sobra lo que puede hacer dentro del rock progresivo, pero Lunatic Soul le permite moverse con mucha más libertad, sin necesidad de seguir los caminos habituales del género.
El proyecto nació en 2008 como una aventura personal de Duda, cantante, bajista, compositor y multiinstrumentista de Riverside. Desde el principio buscó un sonido diferente, más atmosférico y abierto a la electrónica, el folk, las músicas orientales y el ambient.
Entre sus referencias aparecen nombres tan distintos como Peter Gabriel, Dead Can Dance, Mike Oldfield, Clannad, Tangerine Dream o Vangelis. También hay una influencia especialmente significativa de Steven Wilson, cuya música Duda admiraba desde los años noventa. No sería exacto hablar de Wilson como su mentor, pero sí de una figura que tuvo un papel importante como inspiración en su camino musical.
Y todo ese recorrido desemboca ahora en The World Under Unsun, el octavo álbum de Lunatic Soul y el cierre del ciclo conceptual que Duda ha ido desarrollando durante estos años.
Un mundo construido con sonidos
Lo primero que llama la atención de The World Under Unsun es que no parece tener ninguna prisa.
Es un álbum doble, de alrededor de noventa minutos, y necesita tiempo. No estamos ante un disco pensado para escuchar una canción aislada y pasar rápidamente a la siguiente. Duda construye un espacio sonoro en el que las piezas se relacionan entre sí y donde la atmósfera tiene tanta importancia como las propias melodías.
Hay electrónica, ambient, rock progresivo, folk y sonoridades orientales, pero todo aparece integrado de una manera muy natural.
Y eso es quizá lo que más me gusta de Lunatic Soul: Duda no utiliza estos elementos para demostrar nada. Los utiliza para crear ambientes.
A veces basta una guitarra acústica, un teclado, una línea de bajo o una voz tratada con delicadeza para que aparezca ante nosotros todo un paisaje.
“The World Under Unsun”
La canción que da título al álbum es una magnífica puerta de entrada.
“The World Under Unsun” comienza lentamente, con una electrónica envolvente que parece situarnos en un lugar extraño, casi fuera del tiempo. Poco a poco van apareciendo la voz, las guitarras y nuevas capas instrumentales hasta construir una pieza amplia y cinematográfica.
Aquí se entiende perfectamente el universo de Lunatic Soul.
No hay una necesidad constante de cambios ni de exhibición instrumental. La canción avanza mediante pequeños movimientos, dejando que la melodía vaya creciendo mientras la atmósfera se transforma a su alrededor.
Hay algo hipnótico en ella, una sensación de estar caminando por un paisaje desconocido sin saber exactamente hacia dónde nos conduce.
Y quizá esa incertidumbre sea precisamente parte del encanto.
“Good Memories Don’t Want to Die”
Pero si hay una canción que me resulta especialmente cercana dentro del álbum es “Good Memories Don’t Want to Die”.
Después de algunos de los pasajes más electrónicos y oscuros, Duda cambia completamente de registro. La guitarra acústica adquiere protagonismo y la canción se convierte en algo mucho más sencillo, cálido y cercano.
La melodía tiene ese aire de folk que aparece en distintos momentos de Lunatic Soul, mientras la voz de Duda ocupa el centro sin necesidad de grandes efectos.
Y entonces aparece ese título tan hermoso:
“Good Memories Don’t Want to Die”.
Los buenos recuerdos no quieren morir.
Creo que pocas frases podrían resumir mejor una parte de lo que transmite este álbum. Porque aunque The World Under Unsun habla de finales, de cambios y de dejar atrás determinadas cosas, también habla de aquello que permanece con nosotros.
Musicalmente es una canción relativamente sencilla, pero precisamente ahí está su fuerza. No necesita demasiados elementos para emocionar. La guitarra, la voz y los pequeños detalles que van apareciendo alrededor crean un espacio íntimo que contrasta muy bien con los momentos más densos del álbum.
Es una de esas canciones que, una vez terminada, dejan ganas de volver a escucharla.
Entre la oscuridad y la luz
El resto del álbum continúa moviéndose entre diferentes paisajes.
“Monsters” aporta una mayor contundencia, con un bajo poderoso y un ambiente más inquietante. “The Prophecy” recupera el protagonismo de la melodía y el piano, mientras “Mind Obscured, Heart Eclipsed” desarrolla con mayor amplitud la faceta más atmosférica y progresiva del proyecto.
Después aparecen “Torn In Two”, “Hands Made Of Lead”, “Ardour”, “Game Called Life”, “Confession”, “Parallels”, “Self In Distorted Glass” y “The New End”, canciones que completan este particular viaje de Lunatic Soul y que, aunque tienen personalidad propia, forman parte de un mismo paisaje sonoro.
Seguramente alguna de ellas volverá a ocupar nuestra atención en un próximo post, porque The World Under Unsun es un disco que merece ser escuchado con calma y al que todavía le quedan unos cuantos rincones por descubrir.
El último capítulo
Con The World Under Unsun, Mariusz Duda cierra el ciclo conceptual de Lunatic Soul iniciado en 2008. Ocho álbumes después, aquel proyecto nacido como un espacio paralelo a Riverside ha terminado construyendo un universo propio.
El disco habla de cambios, de dejar atrás una etapa y continuar el camino. Y quizá por eso “Good Memories Don’t Want to Die” adquiere un significado especial: cuando todo termina, algunos recuerdos permanecen.
Y esa puede ser también una buena manera de despedir este viaje de Lunatic Soul: bajo ese mundo sin sol todavía queda algo de luz.
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