YES – Aurora: la luz que mantiene vivo el espíritu progresivo
Desde que descubrí a Yes con The Yes Album allá por los primeros años de la década de los setenta, no he dejado de seguir a uno de mis grupos preferidos. Cada nuevo lanzamiento se convirtió en una cita obligada y, desde aquel momento, he continuado comprando sus discos generación tras generación. Es cierto que la banda ha atravesado etapas brillantes y otras menos inspiradas, y que la calidad de sus trabajos más recientes difícilmente puede compararse con la creatividad desbordante de sus años dorados. Sin embargo, cada nuevo álbum de Yes sigue despertando en mí la misma expectación que sentía décadas atrás.
Por eso, en este año 2026, me encuentro una vez más frente a un nuevo trabajo de la legendaria formación británica: Aurora, un disco que llega acompañado de la inevitable pregunta que persigue a la banda desde hace años: ¿queda todavía algo nuevo por decir en el universo de Yes?
La respuesta, como ocurre con las mejores obras del grupo, no es simple.
Un nuevo capítulo en la etapa moderna de Yes
Aurora da continuidad a la trilogía iniciada con The Quest (2021) y continuada por Mirror To The Sky (2023), consolidando una etapa especialmente productiva para una banda que durante largos periodos de su historia apenas publicó material nuevo de estudio.
Más que una simple sucesión de álbumes, estos tres trabajos representan la reafirmación de la encarnación actual de Yes como una formación creativamente activa. Lejos de limitarse a revivir los clásicos en directo, la banda ha demostrado un firme compromiso con la composición contemporánea, desarrollando nuevas ideas y explorando caminos que, sin romper con su identidad histórica, mantienen viva la esencia del grupo.
La grabación de Aurora siguió además un modelo de trabajo muy acorde con los tiempos actuales. Los distintos miembros desarrollaron material desde diferentes ubicaciones geográficas, intercambiando ideas y construyendo las composiciones de manera colaborativa. El resultado es un álbum que conserva el carácter colectivo que siempre ha definido a Yes, pero adaptado a las posibilidades tecnológicas del siglo XXI.
La formación actual
La alineación responsable de Aurora está formada por:
Steve Howe – guitarras y producción.
Jon Davison – voz principal y composición.
Geoff Downes – teclados.
Billy Sherwood – bajo y coros.
Jay Schellen – batería.
Tras el fallecimiento de Alan White y las inevitables transformaciones sufridas por la banda durante décadas, esta formación parece haber alcanzado una estabilidad poco habitual en la historia reciente de Yes. Especialmente importante ha sido la consolidación de Jay Schellen, cuya energía aporta una base rítmica sólida a las nuevas composiciones.
¿Hay cambios en la dirección musical?
Quien espere una revolución comparable a las que Yes protagonizó en discos como Fragile o Close To The Edge probablemente no la encontrará aquí.
Pero tampoco sería justo afirmar que Aurora se limita a repetir fórmulas conocidas.
La banda continúa desarrollando la línea iniciada en sus dos álbumes anteriores: composiciones extensas, estructuras progresivas, melodías muy trabajadas y una creciente integración de elementos orquestales. La música sigue girando alrededor de los característicos paisajes sonoros de Steve Howe y de la voz luminosa de Jon Davison, que se ha convertido en una pieza fundamental de esta etapa moderna.
Más que buscar una transformación radical, Yes parece interesado en perfeccionar el lenguaje que ha ido construyendo durante los últimos años. Aurora suena más cohesionado, más seguro y más ambicioso que muchos trabajos recientes del grupo.
"Aurora": el corazón del álbum
La pieza que abre el disco y le da título constituye también su núcleo conceptual.
La canción "Aurora" se convirtió desde el principio en el símbolo que acabaría definiendo todo el proyecto. Su nombre evoca luz, amplitud, movimiento y renovación, conceptos que terminaron impregnando el resto de las composiciones.
Steve Howe ha explicado que gran parte de la alegría del proceso creativo nació precisamente de la colaboración entre los distintos miembros del grupo, quienes aportaron fragmentos e ideas que acabaron transformándose en algo inequívocamente identificable como Yes. Esa sensación de construcción colectiva está presente en toda la obra, pero encuentra su máxima expresión en esta pieza.
Musicalmente, "Aurora" representa la perfecta síntesis de la filosofía actual de la banda. La composición combina desarrollos progresivos, arreglos orquestales y una atmósfera expansiva que recuerda la fascinación histórica de Yes por los grandes espacios sonoros.
El tema incorpora además una importante participación de la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, convirtiéndose en uno de los ejemplos más logrados de la integración entre rock progresivo y escritura sinfónica dentro del álbum. Lejos de actuar como un simple acompañamiento, la orquesta forma parte de la propia arquitectura de la composición, ampliando la sensación de grandeza y profundidad emocional.
"Aurora" refleja a una banda que sigue impulsada por la curiosidad artística, refinando su sonido sin perder de vista el legado que la convirtió en una referencia fundamental del rock progresivo.
Las canciones más destacadas
Aurora
La pieza central del álbum y probablemente la mejor representación de esta etapa reciente. Equilibra majestuosidad, sensibilidad melódica y ambición instrumental.
Countermovement
La gran suite progresiva del disco. Con una estructura compleja y numerosos cambios de dinámica, es el tema que más directamente conecta con la tradición épica de Yes.
Ariadne
Uno de los momentos más atmosféricos y elegantes del álbum. Destacan especialmente los arreglos orquestales y el trabajo de Steve Howe.
Turnaround Situation
Más accesible y directa, aporta un respiro melódico sin abandonar el enfoque progresivo que domina todo el trabajo.
Emotional Intelligence
Una composición más concisa pero muy efectiva, que demuestra la capacidad de la banda para condensar ideas complejas en formatos más breves.
La importancia de la dimensión orquestal
Uno de los elementos más interesantes de Aurora es la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, una colaboración que conecta directamente con experiencias previas del grupo, especialmente con el álbum Magnification de 2001.
La integración de elementos clásicos dentro del rock progresivo no es nueva para Yes, pero aquí adquiere una relevancia especial. Las texturas orquestales no aparecen como un añadido decorativo, sino como una herramienta compositiva que amplía el alcance emocional de las canciones.
Esta tendencia también refleja un fenómeno más amplio dentro del progresivo contemporáneo, donde numerosas bandas veteranas han recurrido a colaboraciones internacionales y grabaciones remotas para expandir sus posibilidades creativas.
Yes en perspectiva
Yes sigue ocupando un lugar único en la historia del rock progresivo. Desde su aparición a finales de los años sesenta, el grupo se convirtió en una de las formaciones más influyentes del género gracias a obras fundamentales como The Yes Album, Fragile, Close To The Edge o Going For The One.
A lo largo de más de cinco décadas la banda ha experimentado innumerables cambios de formación, conflictos internos, pausas creativas y renacimientos artísticos. Sin embargo, algo ha permanecido constante: la búsqueda de una música ambiciosa, elaborada y capaz de trascender las estructuras convencionales del rock.
Es inevitable que cualquier lanzamiento actual sea comparado con las obras maestras de los años setenta. Esa comparación condiciona siempre la recepción de los nuevos trabajos. Pero quizá el verdadero mérito de Aurora no consista en competir con el pasado, sino en demostrar que Yes sigue siendo una entidad creativa activa.
Mientras antiguos miembros como Jon Anderson o Rick Wakeman continúan desarrollando proyectos propios, la actual formación mantiene viva otra rama del mismo árbol creativo, contribuyendo a que el universo Yes siga expandiéndose.
Conclusión
Con Aurora, Yes prolonga una de las etapas más constantes de grabación de toda su historia reciente, completando una trilogía iniciada en 2021 y desarrollada a lo largo de cinco años.
Puede que no estemos ante un álbum destinado a redefinir el rock progresivo como hicieron sus obras legendarias, pero sí ante un trabajo sólido, elegante y profundamente comprometido con la identidad musical de la banda.
La canción que da título al disco actúa como una metáfora perfecta de esta etapa: una luz que no pretende deslumbrar como la de antaño, pero que continúa brillando con suficiente intensidad para iluminar el camino.
Y para quienes llevamos décadas acompañando a Yes en este viaje, eso sigue siendo motivo más que suficiente para escuchar cada nuevo amanecer con ilusión.
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