Genesis - Nursery Cryme - “The Musical Box”




                 

 “The Musical Box”: cuando Genesis convirtió una canción en una historia

Dentro de la primera etapa de Genesis, “The Musical Box” ocupa un lugar muy especial. Es una de esas composiciones en las que se puede apreciar con claridad todo lo que hacía diferente al grupo en aquellos primeros años: imaginación, teatralidad, una historia inquietante y una música capaz de pasar de la delicadeza a la intensidad en apenas unos minutos.

Para quienes seguimos a Genesis desde hace muchos años, resulta difícil escucharla sin regresar a aquella etapa en la que el grupo parecía estar construyendo su propio lenguaje. Una época todavía alejada de los grandes escenarios y del éxito masivo, cuando Peter Gabriel, Tony Banks, Mike Rutherford, Steve Hackett y Phil Collins estaban dando forma a uno de los sonidos más personales del rock progresivo británico.

“The Musical Box” apareció en Nursery Cryme, publicado en noviembre de 1971, y abrió un nuevo capítulo en la trayectoria de Genesis. El disco suponía además la primera grabación de estudio de la formación con Steve Hackett y Phil Collins, una alineación que terminaría siendo fundamental para la evolución del grupo.

Pero la canción era mucho más que un simple tema de apertura.

Una caja de música y una historia inquietante

La inspiración de “The Musical Box” parte de una historia escrita por Peter Gabriel. En ella, una niña llamada Cynthia juega con una caja de música y, después de decapitar accidentalmente a un niño llamado Henry durante un partido de croquet, encuentra posteriormente la caja en su habitación.

Cuando la abre, comienza a sonar una melodía que despierta a Henry.

A partir de ahí, la historia adquiere ese carácter extraño, oscuro y deliberadamente teatral tan asociado a Gabriel durante los primeros años de Genesis. Henry reaparece convertido en un ser envejecido que conserva el deseo y las pulsiones de un adulto, mientras Cynthia sigue siendo una niña. La situación desemboca en una escena perturbadora que Genesis convierte en una auténtica pieza de teatro musical.

No estamos, por tanto, ante una canción de amor convencional ni ante una narración lineal. “The Musical Box” juega con el cuento, el surrealismo y la literatura fantástica para construir una historia incómoda, exagerada y deliberadamente provocadora.

Y ahí estaba precisamente una de las grandes virtudes del primer Genesis: la capacidad de contar historias que parecían proceder de un lugar entre el sueño, la pesadilla y el teatro.

De la calma a la explosión

Musicalmente, la canción es igualmente extraordinaria.

Comienza con una delicadeza casi pastoral, con la guitarra de Steve Hackett y el piano de Tony Banks creando un ambiente que parece inocente. Poco a poco, sin embargo, la pieza va creciendo y abandonando esa aparente tranquilidad.

La guitarra de Hackett adquiere cada vez mayor protagonismo, mientras Banks construye alrededor de ella una arquitectura sonora cada vez más compleja. Mike Rutherford aporta el bajo y Phil Collins, además de la batería, participa en la construcción de esa dinámica que hace que la canción parezca avanzar por diferentes escenas.

Y después está Peter Gabriel.

Su interpretación vocal no busca únicamente cantar la historia: la representa. Hay diferentes personajes, cambios de registro y una forma de frasear que convierte la voz en otro instrumento dramático. Gabriel entiende perfectamente que aquí la canción necesita ser interpretada, no simplemente cantada.

Ese carácter teatral sería fundamental en la identidad de Genesis durante aquellos años y encontraría su máxima expresión posteriormente en los conciertos, donde Gabriel convertiría muchas de estas canciones en pequeñas representaciones escénicas.

Steve Hackett y uno de esos momentos que se quedan

Si hay un elemento que siempre me ha fascinado especialmente en “The Musical Box”, es la guitarra de Steve Hackett.

Su entrada parece casi tímida, pero poco a poco la guitarra va adquiriendo una intensidad extraordinaria. Hackett no necesita convertir cada segundo en una demostración de virtuosismo. Su manera de tocar está al servicio de la atmósfera y de la historia.

Eso se aprecia especialmente en la parte final, cuando la canción alcanza su clímax. La guitarra se vuelve más agresiva y expresiva, mientras el resto del grupo acompaña la transformación de la pieza hasta llevarla a uno de sus momentos más memorables.

Es uno de esos pasajes en los que se entiende perfectamente por qué Hackett terminó siendo una pieza tan importante dentro del sonido de Genesis.

Nursery Cryme: el momento en que todo empieza a encajar

Escuchar “The Musical Box” dentro de Nursery Cryme permite entender mejor lo que estaba sucediendo con Genesis en 1971.

El grupo todavía estaba lejos de convertirse en la banda que llenaría grandes recintos pocos años después, pero ya poseía una personalidad perfectamente reconocible. Nursery Cryme es un disco extraño, imaginativo y por momentos oscuro, donde Genesis parece estar descubriendo hasta dónde puede llevar sus ideas.

Junto a “The Musical Box” encontramos canciones como “The Return of the Giant Hogweed”, “Seven Stones”, “The Fountain of Salmacis” o “The Musical Box”, composiciones que muestran a una banda cada vez más interesada en ampliar las posibilidades del rock y acercarlo a una forma de narrativa musical.

Todavía quedaba mucho camino por recorrer. Llegarían Foxtrot, Selling England by the Pound, The Lamb Lies Down on Broadway y una sucesión de obras que terminarían convirtiendo a Genesis en uno de los nombres esenciales del rock progresivo.

Pero buena parte de aquello ya estaba aquí.

Una canción que todavía conserva su misterio

Lo fascinante de “The Musical Box” es que, más de cinco décadas después de su publicación, sigue funcionando como una experiencia musical completa.

No necesita ser reducida a un riff, un estribillo o un solo. Tiene una introducción casi bucólica, una historia inquietante, cambios de ritmo, diferentes personajes, momentos de tensión y un desenlace musical que parece llevarnos mucho más lejos de donde comenzó la canción.

Y quizá ahí esté una de las razones por las que Genesis fue tan importante para tantos aficionados al rock progresivo. El grupo no entendía necesariamente la canción como una estructura cerrada de unos pocos minutos. Para ellos podía ser también una historia, una representación, un pequeño mundo en el que música, literatura y teatro podían convivir.

“The Musical Box” es una magnífica puerta de entrada a ese universo.

Una caja de música que se abre y, con ella, una de aquellas historias imposibles que Genesis sabía convertir en música.

Y una vez que empieza a sonar, resulta difícil no quedarse dentro.



Comentarios