Van Morrison – “Down to Joy” (2025) - “Down to Joy”


          

            

Van Morrison – “Down to Joy” (2025)

El arranque de un disco siempre marca territorio, y en Remembering Now Van Morrison decide abrir la puerta con “Down to Joy”, un tema que funciona casi como una declaración de principios: directo, cálido, lleno de esa mezcla de sabiduría y espontaneidad que solo se consigue después de más de seis décadas de oficio.

Cuando un músico publica un disco a los 80 años, muchos lo miran de reojo, preguntándose qué puede aportar a una edad en la que casi todos estamos ya más pendientes de dejar que la vida pase que de embarcarnos en nuevas aventuras. Sin embargo, Van Morrison vuelve a presentarse al examen. Porque para él cada nuevo disco es una prueba, un desafío que nadie le exige, pero que él asume con la naturalidad de quien lleva toda la vida compitiendo solo consigo mismo.

Y lo asombroso es que lo aprueba con nota. Los 14 temas que conforman este álbum no solo están a la altura: son muy buenos, dignos de sus mejores trabajos. No hay titubeos, no hay desgaste, y lo más importante: no hay una sola canción de rellenoEntre mis favoritas destacan: “Stretching Out”, “Memories And Visions”, “Remembering Now”, “When The Rains Came”, “Stomping Ground” y “Haven't Lost My Sense Of Wonder”. Pero la verdad es que podrías elegir cualquiera y encontrarías a un Van Morrison inspirado, firme y sorprendentemente vital.



Down to Joy: el arranque jubiloso de un Van Morrison en plena forma

¡Qué manera de empezar un disco, amigos! En un mundo donde cumplir ochenta suele significar reposo o retirada, Van Morrison irrumpe con Remembering Now como si la edad fuese apenas un número trazado a lápiz. Y lo hace con “Down to Joy”, un primer corte que te inyecta euforia pura, de esa que te recuerda que la vida, pese a los tropiezos, sigue siendo un milagro en marcha.

Si en el post anterior nos sumergimos en la épica espiritual de “Stretching Out”

–ese cierre místico que estira el alma hasta el infinito– hoy nos colocamos en el umbral del álbum, donde Van abre la puerta con una sonrisa soul que ilumina todo el camino que viene.


Un tema con historia… y con premio

Originalmente grabada para la banda sonora de Belfast (2021), la película de Kenneth Branagh que nos dio el primer destello de esta joya, “Down to Joy” fue nominada al Oscar a Mejor Canción Original en 2022. No era casualidad: el tema es un himno de redención cotidiana, un recordatorio de que la alegría no es un destino remoto, sino algo que desciende hasta ti, como un regalo inesperado.

Morrison, con sus 80 recién celebrados, canta como quien ha descifrado durante la noche la fórmula de la felicidad y se levanta listo para compartirla.


Un festín musical marca de la casa

Musicalmente, el tema es un compendio de influencias morrisonianas en su mejor versión:

  • Ritmo lopeante y despreocupado,

  • voz suave como la seda,

  • un R&B luminoso que evoca “Real Real Gone” o “Bright Side of the Road”.

La voz de Morrison es puro gozo. Y de pronto, ¡zas!: los metales irrumpen con energía de big band, respaldados por los arreglos de cuerdas de Fiachra Trench, que elevan el alma hacia esa región donde la música respira libertad.

Hay gospel en las coristas, Hammond en pleno latido vital, un groove que mece y acaricia. No es rock furioso ni blues atormentado; es soul radiante, un pájaro cantor que se te suelta en el pecho. Un arranque que inunda el disco de luz desde el minuto uno.


Regreso a casa: “Down to Joy” como bálsamo

Y aquí lo grande: en un álbum sin rellenos, “Down to Joy” no solo pasa el examen, sino que redefine qué significa “volver a casa” para Van Morrison.

Después de los años turbulentos de la pandemia y de discos donde parecía más enfadado que inspirado –What’s It Gonna Take? (2022) y sus sombras conspiranoicas– este tema es un bálsamo emocional. Es Van recordando que la maravilla nunca se pierde; solo hay que recordarla ahora, como dice el título del disco.


Letra, visión y catarsis

Tenía una historia completamente nueva
Estaba bajando hacia la alegría
Ella estaba parada allí frente a mí
Cuando bajaba, bajaba, bajaba, bajaba

Me sentí tan bien, agradecido
Cuando estaba bajando
Había algo muy profundo
Que grité en voz alta

Este pasaje invoca una visión luminosa –¿una musa, un recuerdo, una aparición espiritual?– que te ancla en el presente.

Luego llega el solo de guitarra, limpio, agradecido, y Van suelta ese “cried out loud” que funciona como clímax y catarsis. No es un grito de rabia: es un grito de gloria.

En el conjunto del álbum –con joyas como “Stretching Out”, “Memories And Visions” o “When The Rains Came”– este corte funciona como el faro que los cohesiona. No hay bajones ni caídas: solo una ascensión continua hacia un estado de gracia.


Conclusión: la eternidad sin pretensión

Si Remembering Now es el examen que Van aprueba con honores, “Down to Joy” es la pregunta trampa resuelta con elegancia:

¿Se puede ser eterno sin ser pretencioso?
Sí.
Y Van lo hace con estilo, con alma y con una sonrisa que se escucha más que se ve.

Pon la canción en repeat un día nublado y verás cómo la lluvia cambia de significado.

Y ahora te pregunto: ¿cuál es tu corte favorito del disco? , si no lo sabes espera al próximo post

     

                           



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