Joe Walsh But Seriously, Folks…
Mi descubrimiento de Joe Walsh pertenece a aquellos años setenta en los que descubrir un músico nuevo podía significar abrir una puerta que no sabías muy bien adónde te iba a llevar. Yo estaba escuchando entonces a Genesis, Led Zeppelin, Queen, Pink Floyd, Yes, y toda aquella música que iba formando poco a poco mi manera de entender el rock. En medio de todo aquello apareció Joe Walsh.
Probablemente lo primero que me llegó de él fue su guitarra, pero no tardé en descubrir que detrás de aquel guitarrista había algo bastante más difícil de encontrar: una personalidad propia. Walsh no parecía demasiado interesado en encajar en la imagen del héroe del rock. Podía tocar con enorme solvencia, pero también tenía un punto irónico y desordenado que lo hacía diferente.
Cuando apareció But Seriously, Folks… en 1978, Joe Walsh ya formaba parte de Eagles y acababa de dejar su huella en Hotel California. Para mí, aquello hacía todavía más interesante acercarme a su música en solitario. Quería saber qué había detrás de aquel guitarrista que acababa de incorporarse a una de las grandes bandas del momento.
Y But Seriously, Folks… fue una buena manera de descubrirlo.
Porque detrás de “Life’s Been Good”, la canción inevitable cuando se habla de este álbum, había mucho más. Había un músico capaz de tomarse el rock en serio sin tomarse demasiado en serio a sí mismo.
Un disco que mira en varias direcciones
Publicado en 1978 y producido por Bill Szymczyk, But Seriously, Folks… apareció en un momento especialmente importante para Walsh. Su incorporación a Eagles le había dado una enorme visibilidad, pero este disco demuestra que su carrera en solitario tenía personalidad suficiente para caminar por su cuenta.
Desde “Over and Over”, el álbum deja claro que no estamos simplemente ante una colección de canciones construidas alrededor de la guitarra. Hay rock, melodía, teclados, instrumentales y momentos más relajados. Walsh parece disfrutar de la posibilidad de moverse entre diferentes registros sin necesidad de demostrar nada.
“Second Hand Store” aporta una mirada más cercana y cotidiana, mientras “Indian Summer” introduce uno de los momentos más tranquilos del álbum. “At the Station”, por su parte, devuelve el movimiento y la energía, manteniendo esa mezcla tan característica de Walsh entre rock y melodía.
En la segunda parte aparecen “Tomorrow”, con la participación de los miembros de Eagles en los coros, y dos instrumentales, “Inner Tube” y “Theme From Boat Weirdos”, que aportan variedad y dejan espacio para que el álbum respire.
Pero todavía queda la canción que terminaría convirtiéndose en su gran emblema.
“Life’s Been Good”
Es imposible hablar de But Seriously, Folks… sin detenerse en “Life’s Been Good”.
Walsh convierte su propia vida de estrella del rock en material para una canción cargada de ironía. El éxito, los coches, las fiestas, el dinero y las extravagancias aparecen retratados desde una perspectiva que está muy lejos de la habitual glorificación del rock & roll.
Y ahí está precisamente su encanto.
Walsh se ríe de sí mismo y de todo lo que rodea a una estrella del rock. La canción funciona como una especie de caricatura de su propia existencia, pero debajo del humor hay también cierta distancia: parece observar aquella vida desde fuera, consciente de lo absurda que puede llegar a resultar.
La versión incluida en el álbum supera los ocho minutos, mientras que el sencillo fue recortado y llegó al número 12 del Billboard Hot 100.
Pero escucharla dentro del álbum permite entenderla mejor. No es simplemente el gran éxito colocado en medio del disco. Es, de alguna manera, el resumen perfecto de la personalidad de Walsh.
Más allá de Eagles
Una de las cosas que más me gustan de But Seriously, Folks… es que permite recuperar a Joe Walsh fuera de la sombra de Eagles.
Su relación con la banda resulta inevitable. Su guitarra había sido fundamental en el sonido de Hotel California, pero aquí aparece un músico más libre, menos preocupado por las exigencias de un grupo y mucho más dispuesto a mostrar sus diferentes facetas.
Y quizá ahí esté la clave del disco.
Walsh no necesita demostrar constantemente que es un gran guitarrista. La guitarra está presente, pero comparte protagonismo con las canciones, el humor, los arreglos y una producción muy cuidada.
Por eso But Seriously, Folks… sigue siendo un disco que merece escucharse completo, más allá de su canción más famosa.
Para mí, además, tiene el valor añadido de devolverme a aquellos años en los que cada nuevo descubrimiento musical podía ampliar un poco más el mapa que estaba construyendo con discos de Genesis, Led Zeppelin, Queen, Pink Floyd o Yes.
Y entre todos ellos estaba Joe Walsh, con su guitarra y esa manera tan suya de recordarnos que, incluso cuando la vida va bien, tampoco hay que tomársela demasiado en serio.
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