David Bowie - Space Oddity

 



           

David Bowie – Space Oddity

Space Oddity, de David Bowie es una de esas  canciones que marcan a un artista y a un disco, pero hay unas pocas que consiguen algo todavía más difícil: traspasar fronteras, incluso la del tiempo y Space Oddity lo ha conseguido . Nació en 1969, en plena fascinación por la carrera espacial, pero más de medio siglo después sigue sonando sorprendentemente actual. Y tengo la sensación de que seguirá haciéndolo cuando nosotros ya no estemos aquí.

Cuando Bowie grabó Space Oddity todavía estaba lejos de convertirse en la gran figura que conoceríamos pocos años después. No era todavía Ziggy Stardust, ni el Bowie de Hunky Dory o The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Era un músico que llevaba varios años buscando su camino, probando estilos y tratando de encontrar una personalidad artística propia.

Su primer álbum, David Bowie, publicado en 1967, había pasado prácticamente desapercibido y no había conseguido situarlo entre los nombres importantes de la música británica. Space Oddity supondría un cambio fundamental. No solo ofrecía una canción diferente a todo lo que se estaba haciendo entonces, sino que mostraba a un Bowie capaz de construir personajes, atmósferas y pequeños universos narrativos.

El segundo álbum, también titulado inicialmente David Bowie en el Reino Unido, aunque posteriormente sería conocido como Space Oddity, reunía canciones que mostraban a un artista todavía en transformación. No es un disco tan compacto ni tan revolucionario como algunos de los que llegarían después, pero resulta fundamental para entender el camino que estaba tomando Bowie. En él aparecen distintas facetas de su personalidad musical y, sobre todo, esa capacidad para escapar de las etiquetas que terminaría convirtiéndose en una de sus principales características.

Y entonces aparece Space Oddity.

Desde sus primeros compases hay algo diferente. No parece simplemente una canción sobre un astronauta; hay en ella una atmósfera extraña, casi cinematográfica, que nos coloca inmediatamente frente a un mundo desconocido. La voz de Bowie, la guitarra, los efectos y ese progresivo alejamiento de la Tierra construyen una historia que, poco a poco, deja de hablar solamente del espacio para hablarnos también de la soledad, la distancia y la sensación de estar perdido.

El momento en que apareció tampoco fue casual. La carrera espacial ocupaba buena parte del imaginario colectivo y la misión Apolo 11 estaba a punto de llevar al hombre a la Luna. Bowie captó perfectamente aquel espíritu, pero hizo algo más interesante que escribir una canción sobre la conquista del espacio: creó a Major Tom, un personaje que terminaría formando parte de su particular mitología.

La canción tuvo un recorrido curioso. Su lanzamiento coincidió con el enorme impacto mediático de la llegada del hombre a la Luna y terminó convirtiéndose en el primer gran éxito de Bowie en el Reino Unido. Aquello le proporcionó la visibilidad que hasta entonces no había conseguido y abrió una puerta decisiva para su carrera.

Sin embargo, lo verdaderamente importante estaba todavía por llegar.

Bowie no tardaría en reinventarse. En pocos años pasaría de ser aquel joven músico que buscaba su lugar a convertirse en uno de los artistas más inquietos y transformadores de la música popular. Space Oddity puede contemplarse hoy como uno de los primeros avisos de lo que estaba por venir.

También Major Tom tendría una vida mucho más larga. Bowie recuperaría el personaje en Ashes to Ashes, en 1980, pero para entonces el astronauta ya había adquirido otro significado. El héroe espacial de 1969 se había convertido en una figura mucho más ambigua, reflejo de algunas de las obsesiones y contradicciones del propio Bowie.

Y quizá ahí reside una parte importante de la permanencia de Space Oddity.

Porque la tecnología cambia, las modas desaparecen y los discos envejecen, pero la sensación de estar solo frente a lo desconocido no pertenece a ninguna época. Por eso la canción sigue funcionando hoy. Escuchamos una grabación de 1969, pero no tenemos la impresión de estar ante una pieza encerrada en su tiempo.

Más de medio siglo después, aquella voz sigue llegando desde algún lugar lejano. Bowie todavía está ahí, flotando en el espacio, mientras nosotros seguimos escuchando su voz desde la Tierra.

Hay canciones que pertenecen a una época.

Y hay otras que, como Space Oddity, parecen haber encontrado la manera de escapar de ella.



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