The Flower Kings – Rising the Imperial

 


          


The Flower Kings – Rising the Imperial: cuando el rock progresivo busca un lugar más allá de lo material

Hay discos de rock progresivo que se disfrutan por su complejidad, por sus cambios de ritmo, por sus largas suites y por la extraordinaria capacidad técnica de sus músicos. Y después están aquellos que, además de todo eso, saben detenerse y mirar hacia dentro. Banks of Eden, publicado por The Flower Kings en 2012,es de estos últimos.

Después de cinco años de silencio discográfico, la banda sueca regresaba con un álbum que comenzaba de manera apabullante con Numbers, una monumental pieza de más de 25 minutos, y que recorría territorios muy diversos antes de llegar a “Rising the Imperial”, la canción que cierra el álbum y que representa probablemente su momento más introspectivo.

Y quizá precisamente por eso me parece una de las canciones más interesantes del disco.

“Rising the Imperial” dura casi ocho minutos, pero no necesita exhibir toda la maquinaria progresiva de The Flower Kings. Aquí predominan la calma, la melodía y una cierta sensación espiritual. Es una composición de Jonas Reingold que funciona casi como un epílogo después del viaje musical que propone Banks of Eden. La guitarra de Roine Stolt adquiere un carácter especialmente emotivo, mientras el bajo de Reingold tiene un protagonismo notable. También participa Inger Ohlen-Reingold en las voces de acompañamiento.

Musicalmente, la canción tiene algo de paisaje abierto. No avanza con ansiedad; parece caminar lentamente, dejando espacio entre las notas. La guitarra de Stolt, lejos de buscar el virtuosismo gratuito, se convierte en una voz más, especialmente durante sus solos. Lo que más destaca precisamente es ese carácter melódico y casi baladístico, señalando el trabajo de guitarra y bajo como uno de los grandes atractivos del tema.

Pero hay otra dimensión que me interesa todavía más: la letra.

En Rising the Imperial aparece una reflexión sobre la necesidad de abandonar, aunque sea momentáneamente, un mundo dominado por lo material. La canción contrapone ese universo tangible con la búsqueda de algo espiritual, interior y trascendente. La imagen de dejar atrás el mundo material para entrar en un mundo superior funciona como una especie de declaración de intenciones y, al mismo tiempo, como cierre conceptual del álbum.

No es una espiritualidad grandilocuente. Más bien parece una búsqueda personal: encontrar paz, atravesar las dudas, descubrir que debajo de la superficie de las cosas puede existir algo más profundo.

Y ahí es donde The Flower Kings vuelven a demostrar una de sus grandes virtudes: su capacidad para combinar las tradiciones del rock progresivo clásico con una sensibilidad propia. En Banks of Eden están presentes ecos de Genesis, Yes, Pink Floyd o King Crimson, pero la banda no se limita a reproducir el pasado. Lo utiliza como punto de partida para construir su propio lenguaje.

Después de los 25 minutos de Numbers, de la energía de For the Love of Gold, de la atmósfera inquietante de Pandemonium y de la intensidad de For Those About to Drown, “Rising the Imperial” llega como una especie de amanecer.

Y me gusta pensar en ella precisamente así: como una canción que no pretende terminar el viaje, sino abrir una puerta.

Porque quizá esa sea una de las grandes virtudes del rock progresivo cuando está verdaderamente inspirado: no darte todas las respuestas, sino dejarte pensando cuando la última nota ya ha desaparecido.

“Rising the Imperial” es, en ese sentido, un magnífico cierre para Banks of Eden: menos preocupado por demostrar lo que los músicos saben hacer y mucho más interesado en transmitir una sensación. Una música serena, espiritual y melódica que, después de todo el despliegue progresivo del álbum, nos recuerda algo tan sencillo como que quizá todavía necesitamos buscar un lugar más allá del ruido y de lo material.

Y cuando la guitarra de Roine Stolt se eleva en los últimos compases, esa sensación queda flotando en el aire.

Como si el viaje todavía no hubiera terminado.



Comentarios