Jefferson Airplane y Surrealistic Pillow - “Somebody to Love” y “White Rabbit”.

 


     

Jefferson Airplane y Surrealistic Pillow: el álbum que definió el rock psicodélico de San Francisco

Hay discos que representan una época y otros que directamente parecen contenerla en su interior. Surrealistic Pillow, publicado por Jefferson Airplane en febrero de 1967, pertenece a esa segunda categoría. Es uno de esos álbumes que no solamente deben entenderse desde la música, sino también desde el momento histórico y cultural en el que fueron creados.

A mediados de los años sesenta, San Francisco se había convertido en uno de los grandes epicentros de la contracultura estadounidense. En torno al barrio de Haight-Ashbury comenzaba a desarrollarse una nueva forma de entender la música, la libertad, las relaciones personales y la propia manera de mirar el mundo. El rock estaba dejando atrás sus estructuras más convencionales y comenzaba a experimentar con sonidos, letras y formas de expresión que hasta entonces parecían impensables.

En ese ambiente surgió Jefferson Airplane, una de las bandas pioneras del rock psicodélico y una de las formaciones fundamentales de aquella escena. El grupo había sido formado en 1965 alrededor de Marty Balin, acompañado por músicos como Paul Kantner, Jorma Kaukonen y Jack Casady. Sus primeras canciones tenían una clara raíz folk-rock, pero la banda pronto comenzó a evolucionar hacia un sonido mucho más eléctrico y experimental.

Jefferson Airplane sería además la primera gran banda de la escena de Haight-Ashbury en firmar con un sello discográfico importante, RCA, algo que ayudó a llevar aquel nuevo sonido de San Francisco a un público mucho más amplio.

Después de su primer álbum, Jefferson Airplane Takes Off, publicado en 1966, se produjo un cambio fundamental en la formación. El batería Skip Spence abandonó el grupo y fue sustituido por Spencer Dryden, mientras que la vocalista Signe Toly Anderson dejó la banda por motivos familiares. Su sustituta sería una joven cantante procedente de The Great Society llamada Grace Slick.

Su llegada cambiaría para siempre la historia de Jefferson Airplane.

Slick no solamente poseía una voz extraordinariamente poderosa, capaz de pasar de la sensualidad a la agresividad en cuestión de segundos, sino que además llevaba consigo dos canciones que terminarían convirtiéndose en auténticos himnos de la década: “Somebody to Love” y “White Rabbit”.

Un disco nacido en apenas unas semanas

Surrealistic Pillow fue grabado entre el 31 de octubre y el 22 de noviembre de 1966 en los estudios de RCA Victor de Hollywood. El álbum se registró en apenas unas dos semanas y con un presupuesto relativamente reducido, pero aquellas limitaciones no impidieron que la banda consiguiera uno de los trabajos más importantes de la psicodelia.

La producción corrió a cargo de Rick Jarrard, mientras que Jerry Garcia, miembro de Grateful Dead, tuvo una participación no acreditada en algunas de las grabaciones. Su relación con el proyecto fue suficientemente importante como para recibir el curioso reconocimiento de “asesor musical y espiritual”.

También existe una historia alrededor del propio título del álbum. Según diversas fuentes, García habría descrito el material como algo “tan surrealista como una almohada”, una expresión que terminaría dando nombre al disco.

Más allá de las anécdotas, lo importante es lo que quedó registrado en aquellas sesiones.

Surrealistic Pillow es un álbum que combina folk-rock, blues, rock eléctrico y psicodelia con una naturalidad sorprendente. No da la impresión de ser simplemente un disco que contiene dos grandes singles; es un trabajo con una identidad propia, donde cada canción contribuye a construir una atmósfera diferente.

“She Has Funny Cars” abre el álbum con una energía eléctrica que anuncia inmediatamente que Jefferson Airplane ya no es exactamente el mismo grupo de su debut. “Today” y “Comin' Back to Me” muestran una faceta mucho más delicada e introspectiva, mientras que “Embryonic Journey”, la breve pieza instrumental de Jorma Kaukonen, demuestra que la psicodelia también podía encontrar belleza en la sencillez.

Pero inevitablemente hay dos canciones que terminaron convirtiéndose en el corazón simbólico del álbum.

“Somebody to Love”: la angustia detrás del himno

Cuando Grace Slick llegó a Jefferson Airplane llevó consigo “Somebody to Love”, una composición de Darby Slick, guitarrista de The Great Society y, además, cuñado de Grace.

La canción había surgido de una experiencia personal de ruptura y frustración y originalmente llevaba el título de “Someone to Love”. The Great Society ya había grabado una primera versión, mucho más lenta y con una estructura rítmica diferente, pero aquella interpretación no consiguió repercusión comercial.

Jefferson Airplane hizo algo completamente distinto.

La banda aceleró el tempo, endureció la instrumentación y convirtió la canción en una descarga de tensión. La guitarra de Jorma Kaukonen, el bajo de Jack Casady, la batería y, por encima de todo, la voz de Grace Slick transformaron aquella composición en algo mucho más urgente.

Aquí ya no encontramos una canción de amor convencional.

La letra habla de alienación, decepción y necesidad de conexión humana. La pregunta que atraviesa la canción —la necesidad de encontrar a alguien a quien amar cuando todo alrededor parece desmoronarse— adquirió un significado especial dentro de la juventud de los años sesenta.

Paradójicamente, aunque terminaría asociándose al espíritu del Summer of Love, la canción tenía un origen mucho más personal y una mirada bastante menos idealizada de aquella nueva cultura.

Publicada como single en 1967, “Somebody to Love” alcanzó el número 5 del Billboard Hot 100 y se convirtió en el primer gran éxito nacional de Jefferson Airplane, llevando el sonido psicodélico de San Francisco a las emisoras de todo Estados Unidos.

Y, de repente, aquella escena que había nacido en las calles de Haight-Ashbury comenzaba a formar parte de la cultura popular.




       

“White Rabbit”: alimentar la mente

Si “Somebody to Love” representa la dimensión más visceral de Surrealistic Pillow, “White Rabbit” es su lado hipnótico.

La canción fue escrita por Grace Slick durante su etapa en The Great Society y nació de su fascinación por Lewis Carroll y sus obras Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo.

Las imágenes de las píldoras que cambian el tamaño de Alicia, las setas, las transformaciones y los cambios de percepción encajaban perfectamente con la sensibilidad psicodélica de los años sesenta.

Slick compuso la canción a finales de 1965 o comienzos de 1966, utilizando un viejo piano rojo de segunda mano. También ha contado la influencia que tuvo en su composición un viaje de LSD durante el cual escuchó repetidamente Sketches of Spain de Miles Davis. De ahí procede, en parte, ese particular aire español y la estructura creciente de la canción, que también recuerda al Boléro de Maurice Ravel.

La primera versión de The Great Society era considerablemente más larga y tenía una orientación mucho más cercana al raga. Jefferson Airplane decidió reducirla y concentrar toda su fuerza en poco más de dos minutos y medio.

El resultado es extraordinario.

“White Rabbit” comienza casi como un ritual. El bajo de Jack Casady establece el pulso mientras la batería de Spencer Dryden marca un ritmo seco y casi militar. Poco a poco se incorporan las guitarras y la tensión aumenta hasta que la voz de Grace Slick domina completamente la grabación.

No hay un estribillo convencional ni grandes cambios de estructura. La canción simplemente asciende.

Y asciende.

Hasta llegar a ese “Feed your head” final que parece más una orden que una frase.

Precisamente ahí está una de las claves de “White Rabbit”. Reducirla a una canción sobre drogas sería quedarse en la superficie. La propia Slick ha explicado en diferentes ocasiones que la composición también habla de curiosidad, de cuestionar aquello que se nos presenta como verdad y de alimentar la mente.

El conejo blanco de Carroll se convierte así en una metáfora de la búsqueda.

De la necesidad de atravesar una puerta y descubrir qué hay al otro lado.

Publicada como single en junio de 1967, “White Rabbit” llegó al número 8 del Billboard Hot 100 y terminó convirtiéndose en una de las composiciones más reconocibles de toda la psicodelia.

Mucho más que “Somebody to Love” y “White Rabbit”

El enorme éxito de estas dos canciones puede hacer que Surrealistic Pillow parezca simplemente un álbum construido alrededor de dos grandes clásicos. Sin embargo, escuchar el disco completo revela una obra mucho más rica.

“My Best Friend”, “3/5 of a Mile in 10 Seconds”, “D.C.B.A.-25” o “Plastic Fantastic Lover” muestran diferentes caras de Jefferson Airplane, mientras que canciones como “Today” y “Comin' Back to Me” aportan un contraste necesario frente a la intensidad de los dos grandes singles.

Ese contraste es precisamente lo que hace que el álbum funcione tan bien.

Hay momentos luminosos y otros inquietantes; canciones de estructura tradicional junto a composiciones que parecen querer escapar de cualquier clasificación. La banda podía ser delicada, agresiva, romántica o completamente psicodélica sin perder su personalidad.

Y detrás de todo ello estaba una formación excepcional: Marty Balin, con su sensibilidad melódica; Paul Kantner, fundamental en la evolución compositiva del grupo; Jorma Kaukonen, aportando unas guitarras cada vez más imaginativas; Jack Casady, con un bajo que en ocasiones parecía ocupar el espacio de un instrumento solista; Spencer Dryden y, por supuesto, Grace Slick, cuya presencia terminó convirtiéndose en una de las grandes señas de identidad del grupo.

El álbum que puso a San Francisco en el mapa

El éxito de Surrealistic Pillow fue mucho más importante que la simple aparición de un nuevo grupo de éxito.

Jefferson Airplane ayudó a demostrar que lo que estaba ocurriendo en San Francisco no era una moda pasajera. El sonido de aquella ciudad podía llegar a todo el país y, poco después, al resto del mundo.

El álbum alcanzó el número 3 en las listas estadounidenses y se convirtió en uno de los trabajos esenciales de la psicodelia. Pero su verdadera importancia está quizá en otro lugar: consiguió trasladar a un disco la sensación de estar viviendo un momento de transformación cultural.

1967 sería el año del Summer of Love, y Jefferson Airplane estaría en el centro de aquella explosión.

Mientras miles de jóvenes llegaban a San Francisco buscando una nueva forma de vivir, canciones como “Somebody to Love” y “White Rabbit” funcionaban como una especie de banda sonora de aquella generación.

Pero escuchadas hoy, tantos años después, ambas canciones han dejado de pertenecer exclusivamente a aquella época.

“Somebody to Love” todavía conserva su sensación de urgencia. Sigue hablando de soledad, de frustración y de la necesidad de encontrar un vínculo humano.

Y “White Rabbit” continúa sonando extrañamente inquietante. Su crescendo, la voz de Grace Slick y aquella invitación a “alimentar la mente” siguen teniendo una fuerza que no depende de conocer la historia del rock psicodélico.

Quizá por eso Surrealistic Pillow ha sobrevivido tan bien al paso del tiempo.

Porque detrás de las flores, del LSD, de Haight-Ashbury y del Summer of Love había algo mucho más profundo: una generación intentando encontrar otra manera de mirar el mundo.

Y Jefferson Airplane puso música a esa búsqueda.

Hoy podemos volver a colocar el disco en el plato y escuchar cómo comienza “She Has Funny Cars”. Después llegarán “Somebody to Love”, “White Rabbit”, “Today”, “Comin' Back to Me”...

Y durante unos minutos será posible regresar a aquel San Francisco de 1967.

Un lugar donde el rock quería ser algo más que entretenimiento.

Un lugar donde una canción podía convertirse en una pregunta.

Y donde, como todavía nos recuerda Grace Slick al final de “White Rabbit”, quizá lo más importante siga siendo una cosa:

alimentar la mente.




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