Antes de entrar en materia, quiero hacer una confesión. En este mes de Julio tan sofocante desde el punto de vista climático, asolados además por esos incendios endemoniados que convierten el aire en una amenaza y hacen más difícil el día a día, encontrar un pequeño refugio se ha convertido casi en una necesidad. Y ese refugio, al menos para mí, ha llegado en forma de música.
Las temperaturas seguirán sin darnos tregua, el asfalto continuará desprendiendo calor y las noches tropicales seguirán robándonos horas de sueño, pero al menos este verano tendré una bocanada de aire fresco gracias al nuevo disco de The Strokes, Reality Awaits. Un álbum que, con su energía, su inconformismo y su capacidad para sorprender, me ayudará a sobrellevar este estío de canículas infernales. Porque hay discos que simplemente con su escucha consiguen cambiar el estado de ánimo.
The Strokes – Reality Awaits (2026): la evolución como única forma de seguir siendo relevantes
Después de seis años de silencio discográfico desde el magnífico The New Abnormal (2020), The Strokes regresan con Reality Awaits, un trabajo que confirma algo que muchos intuían: la banda neoyorquina ya no siente la necesidad de competir con su propio pasado. En lugar de intentar recrear la magia de Is This It o repetir las fórmulas que los convirtieron en una de las bandas más influyentes del rock del siglo XXI, Julian Casablancas, Nick Valensi, Albert Hammond Jr., Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti apuestan por un álbum inquieto, experimental y lleno de decisiones arriesgadas.
Es un disco que probablemente dividirá a los seguidores más veteranos, pero precisamente ahí reside uno de sus mayores atractivos: The Strokes siguen prefiriendo avanzar antes que vivir de la nostalgia.
Rick Rubin vuelve a impulsar la transformación
Al igual que ocurrió en The New Abnormal, la producción corre nuevamente a cargo de Rick Rubin, cuya influencia vuelve a sentirse en cada rincón del álbum.
Sin embargo, si el disco de 2020 conseguía un equilibrio casi perfecto entre el sonido clásico de la banda y una producción moderna, Reality Awaits decide romper definitivamente esa frontera. Los sintetizadores ocupan un lugar protagonista, aparecen secuencias electrónicas mucho más elaboradas y la voz de Casablancas utiliza el Auto-Tune como un recurso expresivo más, alejándose deliberadamente de la inmediatez del garage rock que definió sus primeros años.
En varios momentos resulta imposible no pensar en The Voidz, el proyecto paralelo del cantante, cuya libertad creativa parece haber terminado contaminando de forma natural el universo de The Strokes.
"Psycho Shit": una declaración de intenciones
El álbum se abre con "Psycho Shit", una canción que funciona casi como un manifiesto artístico. Desde sus primeros segundos deja claro que quien espere una continuación directa de The New Abnormal se encontrará con una propuesta completamente distinta.
La base rítmica mantiene el pulso característico del grupo, pero sobre ella aparecen sintetizadores abrasivos, capas de efectos, voces procesadas y una producción deliberadamente caótica que juega constantemente entre la tensión y el desconcierto. Casablancas interpreta la canción con un registro casi deshumanizado por momentos, utilizando el Auto-Tune no para corregir su voz, sino para convertirla en un instrumento más dentro de una atmósfera futurista e inquietante.
Líricamente, "Psycho Shit" parece retratar el ruido mental de una sociedad saturada de información, ansiedad y sobreestimulación digital. No ofrece respuestas claras —algo habitual en la escritura de Casablancas—, sino una sucesión de imágenes fragmentadas que reflejan la sensación de vivir permanentemente expuestos al caos contemporáneo. Es una composición incómoda, incluso desafiante, pero precisamente por eso resume a la perfección el espíritu de Reality Awaits: un disco que invita a abandonar la zona de confort.
Las guitarras siguen siendo el alma de la banda
Aunque el protagonismo de los sintetizadores sea mucho mayor que en trabajos anteriores, The Strokes no renuncian a aquello que siempre los ha hecho reconocibles.
Las guitarras de Nick Valensi y Albert Hammond Jr. continúan dialogando con una elegancia extraordinaria. Sus riffs ya no buscan únicamente la inmediatez de los primeros discos, sino que construyen paisajes más complejos y atmosféricos, donde cada frase parece responder a la anterior con una naturalidad admirable.
Uno de los mejores ejemplos es "Going Shopping", probablemente uno de los cortes donde la banda consigue integrar de manera más equilibrada su identidad clásica con las nuevas texturas electrónicas. Las guitarras vuelven a ocupar el centro de la escena, recordando que, pese a todos los experimentos, el ADN de The Strokes permanece intacto.
Mientras tanto, la base rítmica formada por Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti continúa siendo uno de los grandes pilares del grupo. Su precisión y sobriedad permiten que el resto de los instrumentos puedan asumir riesgos sin que las canciones pierdan cohesión.
Un retrato del desencanto contemporáneo
En el apartado lírico, Julian Casablancas vuelve a mostrar su faceta más crítica. Las canciones hablan del aislamiento, la hiperconectividad, la manipulación política, la desinformación y la sensación de incertidumbre que define buena parte del mundo actual.
Temas como "Going to Babble On" o "The Fruits of Conquest" desarrollan esa visión desencantada mediante letras llenas de dobles sentidos, ironía y referencias abiertas a la pérdida de identidad en una sociedad cada vez más acelerada.
Como ya es habitual en Casablancas, las composiciones no siguen un relato lineal. Prefiere construir pequeños fragmentos emocionales que cada oyente puede interpretar de forma diferente, aumentando así la riqueza de las canciones con cada nueva escucha.
Un álbum que exige paciencia
Quizá el mayor desafío de Reality Awaits sea precisamente su falta de inmediatez.
No es un disco pensado para conquistar desde la primera reproducción. Muchas melodías aparecen de forma casi escondida entre capas de producción, los arreglos revelan nuevos matices con el paso del tiempo y algunas canciones necesitan varias escuchas antes de mostrar todo su potencial.
Esa complejidad explica la disparidad de opiniones que ha generado desde su publicación. Mientras algunos consideran que estamos ante la obra más atrevida de The Strokes desde su debut, otros lamentan la desaparición del sonido directo y minimalista que convirtió a la banda en un referente del revival garage de comienzos de siglo.
Al final, más allá de los sintetizadores, del Auto-Tune o de los inevitables debates sobre si este es o no el sonido que los seguidores esperaban de The Strokes, Reality Awaits deja una idea muy clara: una banda solo permanece viva cuando se atreve a cambiar. Puede equivocarse, desconcertar e incluso perder parte del público por el camino, pero nunca deja de ser auténtica si sigue creando desde la necesidad y no desde la comodidad.
Quizá esa sea también la filosofía que resume "Psycho Shit", cuando Julian Casablancas canta "Only the songs I love will define me" ("Solo las canciones que amo me definirán"). Una frase que trasciende la propia canción y parece convertirse en una declaración de principios para toda la banda. Porque, después de más de veinte años de carrera, The Strokes ya no necesitan demostrar quiénes fueron; prefieren seguir descubriendo quiénes quieren ser. Y mientras las canciones que aman continúen guiando su camino, su historia seguirá escribiéndose mirando hacia el futuro.
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