Steve Hackett – The Lamb Lies Down On Broadway (Live in London 2024): cuando el cordero vuelve a caminar por Broadway
A veces YouTube funciona como una máquina del tiempo.
Hace unos días, trasteando entre conciertos, rarezas y actuaciones perdidas en ese infinito universo digital, me encontré con una versión que me dejó completamente atrapado. Una de esas interpretaciones que te obligan a detenerte y escuchar con atención aunque creas conocer la canción de memoria.
Hablo de “The Lamb Lies Down On Broadway”, una de mis canciones fetiche de Genesis, reinterpretada por Steve Hackett en directo en Londres durante 2024.
Y de pronto todo volvió: el misterio, la tensión, la sensación de estar entrando en un sueño extraño y urbano donde Broadway ya no es el escenario luminoso de los musicales, sino un paisaje psicológico, oscuro y simbólico.
Porque The Lamb Lies Down on Broadway nunca fue una simple canción. Fue el comienzo de una de las aventuras más ambiciosas, desconcertantes y fascinantes de la historia del rock progresivo.
1974: Genesis entra en territorio desconocido
Cuando Genesis publicó The Lamb Lies Down on Broadway el 22 de noviembre de 1974, la banda estaba atravesando un momento decisivo.
Venían del éxito artístico de Selling England by the Pound, pero en lugar de repetir fórmula decidieron arriesgarlo todo con un álbum doble conceptual, complejo y profundamente experimental. Sería además el último disco de la banda con Peter Gabriel como cantante principal, algo que inevitablemente marcaría el tono dramático y casi terminal del proyecto.
La historia gira alrededor de Rael, un joven puertorriqueño rebelde de Nueva York, agresivo, perdido y emocionalmente aislado. Un personaje muy alejado de los mundos pastorales y fantásticos que Genesis había explorado anteriormente.
Rael vaga por las calles de Manhattan cuando contempla una visión imposible: un cordero tumbado en Broadway.
Ese instante desencadena un viaje surrealista lleno de simbolismo, desdoblamientos psicológicos, referencias mitológicas y exploraciones interiores. En el universo de The Lamb, nada parece completamente real y todo funciona como metáfora.
Las influencias eran enormes y muy variadas: desde Carl Jung hasta el cine visionario de Alejandro Jodorowsky, pasando por The Pilgrim’s Progress, el existencialismo urbano y la psicodelia más teatral.
Peter Gabriel resumió alguna vez el concepto del álbum como una historia sobre “superar el miedo”, aunque el significado final continúa siendo deliberadamente ambiguo incluso hoy.
La canción: caos urbano convertido en rock progresivo
La pieza que abre el álbum actúa como puerta de entrada a ese universo.
Musicalmente, “The Lamb Lies Down on Broadway” ya mostraba un Genesis distinto: más callejero, más eléctrico, menos medieval y mucho más conectado con una estética urbana y americana.
El piano insistente de Tony Banks marca el pulso con una tensión casi hipnótica mientras la base rítmica empuja hacia adelante con sensación de movimiento constante. Sobre ello, Peter Gabriel canta describiendo las calles de Nueva York como si fueran un territorio hostil y alucinado.
La letra mezcla imágenes cotidianas con elementos oníricos, como si la realidad estuviera comenzando a fracturarse lentamente.
Incluso el cierre de la canción contiene una referencia a “On Broadway” de The Drifters, creando un contraste brillante entre el mito glamuroso de Broadway y la crudeza real de la ciudad.
Aquella mezcla de rock progresivo, narrativa psicológica y atmósfera urbana fue desconcertante para parte de la crítica en 1974. El álbum no fue un éxito inmediato. Demasiado complejo, demasiado extraño, demasiado ambicioso.
Con el tiempo, sin embargo, acabaría siendo reconocido como una de las grandes obras maestras del prog rock.
Headley Grange: tensión, agotamiento y creatividad extrema
La creación del disco tampoco fue sencilla.
Genesis trabajaba en Headley Grange, la legendaria mansión inglesa donde también grabaron artistas como Led Zeppelin. El ambiente creativo era intenso, pero también extremadamente tenso.
Peter Gabriel insistió en escribir todas las letras, algo poco habitual dentro de la dinámica de la banda. A eso se sumaban problemas personales, ausencias durante las sesiones y el creciente desgaste interno entre los miembros del grupo.
Steve Hackett recordaría más tarde aquella etapa como una de las más difíciles y exigentes de toda su carrera.
Y quizá precisamente por eso el álbum posee esa sensación de fractura emocional permanente.
The Lamb Lies Down on Broadway suena como una obra nacida al borde del colapso.
2024: Steve Hackett vuelve a abrir la puerta
Cincuenta años después, Steve Hackett decidió regresar a aquella obra monumental con la gira “Genesis Greats, Lamb Highlights + Solo”.
El momento culminante llegó el 23 de octubre de 2024 en el mítico Royal Albert Hall de Londres, concierto posteriormente publicado como The Lamb Stands Up Live At The Royal Albert Hall.
Y lo más impresionante es comprobar que esta música no ha envejecido.
Al contrario.
En directo sigue transmitiendo la misma sensación de misterio, vértigo y grandeza emocional.
Desde los primeros compases de “The Lamb Lies Down on Broadway”, la banda consigue recrear la atmósfera original sin convertirla en una pieza de museo.
Ahí reside gran parte del mérito de Hackett.
No intenta copiar el pasado. Lo reactiva.
Una interpretación poderosa y emocionalmente madura
La actuación posee equilibrio entre fidelidad y renovación.
Nad Sylvan, encargado de las voces, no cae en la imitación caricaturesca de Peter Gabriel. Respeta el espíritu original, pero aporta personalidad propia, teatralidad elegante y una enorme sensibilidad narrativa.
Mientras tanto, la banda funciona con precisión extraordinaria:
Roger King reproduce las texturas de teclado con enorme riqueza sonora.
Craig Blundell aporta contundencia y sofisticación rítmica.
Rob Townsend añade color con saxos y vientos.
Y Hackett lidera todo desde la guitarra con una mezcla perfecta de delicadeza y expresividad.
Su forma de tocar sigue siendo profundamente emocional.
Cada frase parece construida más desde la atmósfera que desde el virtuosismo vacío.
Y eso resulta fundamental en The Lamb.
Porque esta música necesita respirar.
En esta versión de 2024, algunos pasajes se expanden ligeramente, las dinámicas tienen más espacio y ciertos momentos adquieren una dimensión casi cinematográfica.
El Royal Albert Hall como personaje adicional
El concierto gana todavía más fuerza gracias al escenario elegido.
El Royal Albert Hall añade majestuosidad, profundidad acústica y una sensación ceremonial que encaja perfectamente con la naturaleza épica del repertorio.
La iluminación, el ambiente y la reacción del público convierten la actuación en algo más que un simple concierto homenaje.
Es una celebración colectiva del legado de Genesis.
Un reconocimiento a una música que, medio siglo después, continúa sonando desafiante, sofisticada y emocionalmente poderosa.
Steve Hackett: el guardián del legado progresivo
Hay algo profundamente simbólico en todo esto.
En 1974, Steve Hackett era probablemente el miembro más silencioso e introspectivo de Genesis. Su guitarra aportaba textura, emoción y profundidad, pero rara vez ocupaba el centro narrativo.
Ahora, décadas después, se ha convertido en uno de los grandes custodios del legado clásico de la banda.
Y lo hace desde el respeto absoluto por la música.
Sin cinismo.
Sin nostalgia vacía.
Sin convertir estas canciones en simples piezas de colección para fans veteranos.
Hackett entiende que The Lamb Lies Down on Broadway sigue vivo porque continúa hablando de identidad, miedo, alienación y búsqueda interior.
Temas que siguen siendo profundamente actuales.
Por qué esta versión importa
Porque demuestra que las grandes obras no pertenecen únicamente al pasado.
Esta interpretación de 2024 no revive solamente una canción legendaria. También reivindica una forma de entender la música: ambiciosa, artística, arriesgada y emocionalmente compleja.
La canción que nació en medio del caos creativo, las tensiones internas y la inminente ruptura de Genesis reaparece ahora transformada en algo distinto.
Más madura.
Más luminosa.
Pero igual de poderosa.
Y mientras veía aquella actuación perdida entre recomendaciones de YouTube, tuve la sensación de que el tiempo desaparecía durante unos minutos.
Como si Rael siguiera caminando por Broadway.
Como si el cordero continuara ahí, esperándonos entre las luces y las sombras de la ciudad.
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