Muse - The Wow! Signal - "Dark Forest" - Cryogen




     

 

Las bandas veteranas aún pueden sorprendernos. Llevo escuchando a Muse desde su debut, y es uno de los grupos que más hondo me han calado. A lo largo de su carrera han atravesado diferentes etapas, con discos más inspirados que otros, pero siempre han mantenido una personalidad inconfundible. Podían gustarme más o menos algunos de sus trabajos, pero nunca dejaron de sonar a Muse, y eso es algo que muy pocas bandas consiguen después de más de treinta años de trayectoria.

Acabo de escuchar su último lanzamiento, The Wow! Signal, y no puedo decir otra cosa que ¡WOW!. Hacía muchísimo tiempo que un disco no me volaba la cabeza desde la primera escucha. En una época en la que abundan los álbumes irregulares o pensados para consumir rápidamente, Muse ha entregado una obra que pide ser escuchada de principio a fin, sin saltar canciones y dejándose llevar por el viaje que propone.

El título hace referencia al famoso "Wow! Signal", la misteriosa señal de radio detectada el 15 de agosto de 1977 por el radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio. Su intensidad fue tan sorprendente que el astrónomo Jerry R. Ehman escribió la palabra "Wow!" junto a los datos impresos, dando nombre para siempre a uno de los mayores enigmas de la búsqueda de inteligencia extraterrestre. A día de hoy, aquella señal sigue siendo objeto de debate y nunca ha podido explicarse de forma definitiva.

The Wow! Signal crea una atmósfera hipnótica y cautivadora desde los primeros compases. Es uno de esos discos que consiguen atraparte al instante y hacer que el tiempo pase sin darte cuenta. En cada nueva escucha aparecen detalles que habían pasado desapercibidos: una línea de sintetizador, un arreglo orquestal, un cambio de ritmo o un pequeño matiz en la interpretación de Matt Bellamy. Es un álbum con muchas capas, de esos que crecen con el tiempo en lugar de agotarse.

La ambición de la producción resulta apabullante. En la grabación participaron decenas de músicos, entre ellos el Crouch End Festival Chorus, la London Metropolitan Orchestra y numerosos coristas que aportan una dimensión épica y cinematográfica al conjunto. Lejos de sonar recargado, todo está perfectamente integrado, demostrando que Muse sigue siendo una banda obsesionada por el detalle y por ofrecer una experiencia sonora de primer nivel.

Aunque, lamentablemente, hizo falta atravesar un divorcio para llegar hasta aquí, esa experiencia personal parece haber devuelto a Matt Bellamy la inspiración más pura. El propio músico lo resumía con unas palabras que ayudan a entender el espíritu del álbum:

«Pasé por momentos difíciles en mi vida personal el año pasado, así que hacer este álbum me recordó a cuando hacía música de adolescente, cuando la música lo era todo. "No puedo vivir sin música": ese sentimiento volvió a mí con este álbum».

Y quizá esa sea una de las claves de The Wow! Signal. Más allá de su espectacular producción o de su virtuosismo instrumental, transmite una sensación de sinceridad que hacía tiempo que no percibía en un disco de Muse. Da la impresión de que Bellamy ha vuelto a componer guiado únicamente por la necesidad de crear, sin pensar en fórmulas comerciales ni en repetir éxitos del pasado.

Otra de las grandes virtudes del álbum es su enorme variedad estilística. Hay momentos de rock poderoso, pasajes electrónicos, arreglos sinfónicos, melodías de enorme belleza e incluso guiños al rock progresivo y a las bandas sonoras cinematográficas. Sin embargo, lejos de parecer una colección dispersa de ideas, todo mantiene una sorprendente coherencia. Cada canción ocupa su lugar y contribuye a que el disco fluya con naturalidad hasta el último segundo.

Y lo mejor de todo es que no encuentro una sola canción de relleno. Cada tema tiene personalidad propia y aporta algo diferente al conjunto. Es uno de esos raros álbumes en los que cuesta decidir cuál es la mejor composición porque prácticamente todas tienen argumentos para convertirse en la favorita del oyente.

           

"Dark Forest": una apertura tan épica como inquietante

"Dark Forest" abre el álbum de una forma magistral. Los primeros segundos reproducen la misteriosa Wow! Signal, la enigmática señal de radio captada en 1977 que da nombre al disco, como si Muse invitara al oyente a sintonizar una transmisión procedente de las profundidades del universo. A partir de ese instante, la canción estalla en una espectacular combinación de guitarras, sintetizadores, coros y orquesta que crea una atmósfera tan épica como inquietante.

La composición toma su inspiración de la célebre hipótesis del Bosque Oscuro, popularizada por el escritor chino Liu Cixin en su novela The Dark Forest. Según esta teoría, el universo podría estar repleto de civilizaciones inteligentes que permanecen ocultas por temor a ser descubiertas y destruidas por otras más avanzadas y hostiles. Muse convierte esa inquietante idea en una poderosa pieza de metal sinfónico, donde conviven guitarras demoledoras, arreglos orquestales y una producción de enorme riqueza que sumerge al oyente en un paisaje sonoro tan fascinante como inquietante.

El tema incorpora además un coro en latín de carácter litúrgico y astronómico. Aunque no existe una letra oficial publicada, algunos aficionados han interpretado que mezcla referencias religiosas con imágenes relacionadas con el espacio y el viaje interestelar, reforzando el aire místico y cósmico de la composición. Este recurso aporta una dimensión casi ceremonial, como si la humanidad estuviera asistiendo a un antiguo ritual mientras contempla el inmenso silencio del universo.

La interpretación de Matt Bellamy transmite una mezcla de fascinación y desasosiego que encaja a la perfección con la temática. Es un comienzo impresionante, una auténtica declaración de intenciones que sitúa al oyente frente a un universo inmenso, misterioso y lleno de incógnitas, preparando el terreno para uno de los mejores discos que Muse ha firmado en muchos años.

Reconozco que hacía años que no sentía esta emoción al descubrir un disco nuevo. Muse me ha impresionado muchísimo. The Wow! Signal me parece su mejor trabajo en décadas y, sin exagerar, uno de los grandes álbumes de rock de los últimos años. Es un disco valiente, emocionante, ambicioso y repleto de inspiración; una obra que demuestra que todavía hay bandas capaces de reinventarse sin perder su esencia.

Y ahora lanzo una pregunta que, después de escuchar este álbum una y otra vez, no deja de rondarme la cabeza:

¿Puede que Muse sea, hoy por hoy, la mejor banda de rock del panorama actual?





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