The Yes Album (1971): el disco que lo cambió todo - “I’ve Seen All Good People”




      

 

The Yes Album (1971): el disco que lo cambió todo

Aunque The Yes Album salió al mercado en Inglaterra en 1971, calculo que lo compré hacia 1973. Fue mi primera incursión en el mundo onírico y progresivo de YES. Sin saberlo, me conecté con su música en un momento absolutamente decisivo para la banda. Sus discos anteriores no habían alcanzado el éxito esperado y Atlantic Records les había dado un ultimátum.

Lo que estaba a punto de sonar en mi tocadiscos no era solo un álbum: era un salvavidas artístico y comercial.


Un punto de inflexión histórico

The Yes Album es el tercer disco de estudio de Yes, publicado el 19 de febrero de 1971 en el Reino Unido y el 19 de marzo de 1971 en Estados Unidos por Atlantic Records. Representó un antes y un después en su carrera.

Fue el primer álbum con Steve Howe, quien reemplazó a Peter Banks en 1970, y el último con Tony Kaye hasta su regreso en 90125 (1983).

Tras dos trabajos con escasa repercusión comercial, este disco no solo evitó que la banda fuera descartada por su sello, sino que definió su identidad dentro del rock progresivo, apostando por composiciones originales extensas y una audaz fusión de folk, country, jazz, blues y funk.

La grabación se realizó en Advision Studios (Londres) durante el otoño de 1970, bajo la producción conjunta del grupo y Eddie Offord, después de intensos ensayos en una granja en Devon. El resultado: seis piezas, unos 41 minutos y 39 segundos, y una declaración de principios.


Steve Howe: la pieza que faltaba

Imaginen formar parte de ese instante crucial en que Steve Howe se une al grupo. Su guitarra no era convencional: mezclaba blues, música clásica, country, funk e incluso matices de guitarra portuguesa. Cada nota aportaba textura, riesgo y sofisticación.

Desde el riff inicial de “Yours Is No Disgrace”, queda claro que algo ha cambiado. Howe no solo toca: dialoga, desafía y expande.


Adversidad y resiliencia

Durante una gira en 1970, el tecladista Tony Kaye sufrió un accidente automovilístico que le fracturó un pie. Lejos de detenerse, continuó tocando con el yeso puesto.

Y allí aparece en la portada: con el pie escayolado, apoyado, casi como símbolo involuntario de resistencia. Esa imagen —el grupo reunido en un rincón de una habitación y una cabeza blanca flotando en el aire— siempre me resultó fascinante e intrigante.

¿Tenía un significado especial? No lo sé. Pero cada vez que miro esa portada me hago la misma pregunta. En aquel momento yo no sabía que, más adelante, el universo visual de Roger Dean nos llevaría a mundos aún más fantásticos. Pero esa es otra historia.


Una arquitectura musical irrepetible

El álbum es un ejemplo magistral de unidad instrumental:

  • Chris Squire, con su bajo melódico y protagonista, reinventando la base rítmica.

  • Bill Bruford, creativo y elegante, reconstruyendo la estructura en cada compás.

  • Tony Kaye, haciendo “ulular” su órgano Hammond con sutileza y carácter.

  • Steve Howe, alternando electricidad y acústica con una imaginación desbordante.

  • Jon Anderson, en estado de gracia, con esa voz agudísima e inconfundible entre un millón.

Las composiciones son suites expansivas, con armonías vocales cerradas y desarrollos instrumentales complejos que exploran lo cósmico y lo filosófico.


Canción por canción: recuerdos imborrables

Es imposible no estremecerse con el inicio de “Yours Is No Disgrace”. Luego llega “Clap”, pequeña joya acústica de Howe, con aroma folk y virtuosismo juguetón.

Después, la monumental “Starship Trooper”, con ese tramo final hipnótico, y la inolvidable “I’ve Seen All Good People” (con su sección “Your Move”), sencillamente eterna.

La delicadeza de “A Venture”, injustamente olvidada en los repertorios en vivo, aporta un momento de belleza serena.

Y el cierre con “Perpetual Change” es una exhibición de ambición progresiva, una síntesis perfecta de riesgo y melodía.


Un disco que deja huella

En resumen, The Yes Album es un disco excelso. Para mí, representa uno de esos álbumes que te marcan en la juventud y te acompañan toda la vida.

No fue solo música: fue la puerta de entrada a un universo nuevo, sofisticado, soñador y expansivo.

Hay discos que se escuchan.
Y hay discos que te cambian para siempre.

Este fue uno de ellos. 🎶



Comentarios