Paul Mounsey - City of Walls: Las murallas que la música derriba

    


         

 Paul Mounsey, nacido el 15 de abril de 1959 en Escocia, es un compositor, músico, arreglista y productor que ha hecho una carrera notable por su capacidad para fusionar diferentes géneros musicales. Con una formación en composición y piano en el Trinity College de Londres, Mounsey ha logrado una versatilidad impresionante, trabajando en proyectos tan diversos como la música de cine, televisión, pop latinoamericano y música étnica. Su experiencia internacional le ha llevado a residir en varios países, incluidos Brasil y Estados Unidos, donde ha trabajado tanto en la industria musical como en la cinematográfica. Mounsey se ha convertido en un nombre destacado dentro de la música celta contemporánea, la fusión étnica y la música electrónica.

Uno de sus grandes logros ha sido el trabajo con comunidades indígenas en la Amazonía para documentar su música tradicional, creando un puente entre las tradiciones antiguas y los sonidos modernos. Su discografía abarca desde éxitos en el pop latino hasta profundas exploraciones de música mundial, fusionando lo antiguo con lo nuevo.

 Mounsey es conocido por su enfoque innovador en la fusión de la tradición celta con influencias de la música electrónica, brasileña y otros estilos globales. Su habilidad para crear "Celtic Electronica" o "fusión étnica" le ha permitido ofrecer una experiencia auditiva única que no solo es moderna, sino que también honra y celebra las raíces culturales. Además de los sonidos, sus composiciones también cuentan historias sociales y culturales, con un énfasis particular en las migraciones y las diásporas a lo largo de la historia.


       

City Of Walls


Mounsey ha trabajado con músicos de renombre en este disco, lo que ha enriquecido su música con una variedad de influencias y sonidos:

  • Lollo Andersson en guitarra.
  • Alexandre Mihanovich en guitarra y bajo.
  • Lula Alencar en guitarra.
  • Betina Stegmann y Marcelo Jaffé en violín y viola.
  • Teco Cardoso en flautas.
  • Moxé Ribiero en percusión.
  • Daniel Alcântara en trompeta.
  • Voces de cantantes como Flora MacNeilMary Jane LamondAnna MurrayMairi MacInnes, y Oumayma El-Khalil.

Tracks Notables:

  • "City of Walls": La pista que da título al álbum y establece el tono de la obra, marcada por la reflexión sobre las barreras y la migración.
  • "Since...": Un tema donde se fusionan sonidos celtas con una producción moderna que resalta la capacidad de Mounsey para adaptar la tradición a nuevos lenguajes sonoros.
  • "A Ferri e Fogo": Un lamento que mezcla melodías tradicionales portuguesas con ritmos brasileños, evocando un sentido de pérdida y resistencia.
  • "Gad Lonndrainn (From E to F)": Una pieza profundamente celta que refleja la riqueza melódica del folk escocés.
  • "A Child": Esta emotiva balada fue utilizada como sintonía del programa de radio de Ramon Trecet Diálogos 3 , destacándose por su delicadeza y belleza melódica.

Hay discos que no se limitan a sonar: construyen ciudades invisibles, levantan muros y luego los derriban con una sola nota. City of Walls (2003), de Paul Mounsey, es uno de esos. El escocés que emigró a São Paulo y fusionó el alma celta con el pulso electrónico latino nos entrega aquí catorce pistas que duran apenas cincuenta y ocho minutos, pero que parecen contener siglos de resistencia. No es folk puro ni electrónica fría: es celta-electrónica, un cruce donde gaitas, violines y flautas dialogan con sintetizadores y percusiones programadas, como si la niebla de las Highlands se encontrara con el calor de la selva brasileña.

El título lo dice todo. “City of Walls” no habla solo de muros de piedra; habla de las barreras que separan a los pueblos, a las familias, a las memorias. Mounsey canta en gaélico y en inglés, entreteje nostalgia escocesa con ritmos latinos y crea un paisaje sonoro donde la pérdida y la resiliencia caminan de la mano. Es un álbum que huele a lluvia sobre adoquines viejos y a esperanza que se abre paso entre grietas.Y en medio de ese laberinto urbano-espiritual destacan dos piezas que, por distintas razones, se clavan en el pecho como flechas certeras: A Child y Taking Back the Land.
A Child
(1:37) es brevísima, casi un susurro, pero pesa como un monumento. Sobre un fondo de teclados etéreos y programaciones sutiles, la voz de Oumayma El-Khalil recita —en árabe y con eco de inglés— versos del poeta palestino Mahmoud Darwish:
Un niño escribe en la pared. De sus dedos brota fuego. “¡Cuidado, cascos blancos!”, advierte el poeta. Ese niño no lanza piedras con odio: escribe piedras, árboles y poemas. Es la inocencia convertida en arma poética, la creación como acto de rebeldía contra el muro. Mounsey no traduce: deja que la voz árabe flote sobre el paisaje celta-electrónico, y el efecto es devastador. En apenas un minuto y medio nos recuerda que los niños del mundo escriben su futuro sobre las mismas paredes que intentan encerrarlos. Es la pista más corta del disco, pero la que más duele y la que más ilumina.

Luego llega Taking Back the Land (5:24), el himno que da sentido al título entero. Aquí la voz (esta vez en inglés) se vuelve más grave, más terca, más escocesa. El tema termina  con una línea que ya es declaración:«I look down and see my shadow, reaching out to hold…»La sombra del hombre se estira hacia la tierra que le fue arrebatada. No hay rabia estridente; hay una determinación serena, casi ritual. Los arreglos electrónicos se vuelven más densos, las percusiones marcan un pulso firme como pasos que regresan a casa, y las melodías celtas se elevan como banderas que nunca se arriaron. “Taking back the land” no es solo recuperar un territorio físico: es recuperar la memoria, la lengua, la dignidad. Es el gaélico que se niega a morir, el emigrante que vuelve a mirar sus raíces y dice: “Esto también es mío”.Escuchar estos dos temas seguidos es como presenciar un ciclo completo: primero el niño que desafía el muro con palabras y fuego, luego el adulto que, con esa misma llama, recupera la tierra. A Child enciende la mecha; Taking Back the Land camina sobre las cenizas y reconstruye.City of Walls no es un disco para bailar ni para olvidar. Es un disco para recordar quiénes somos cuando alguien intenta borrarnos. Paul Mounsey, desde su exilio voluntario en Brasil, nos regala una obra que habla de Escocia, de Palestina, de cualquier lugar donde haya un muro y alguien que se atreva a escribir encima. Porque al final, todas las murallas —las de piedra, las de silencio, las del olvido— caen ante una canción sencilla, valiente y encendida.Y nosotros, oyentes de cualquier latitud, quedamos con la certeza de que todavía hay tiempo para tomar de nuevo la tierra… y para que un niño siga escribiendo poemas en la pared.





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