Who’s Next: del sueño multimedia al clásico eterno de The Who



                                                    

                           

 Who’s Next: del sueño multimedia al clásico eterno de The Who

Antes de convertirse en uno de los discos más influyentes de la historia del rock, Who’s Next (1971) fue el resultado de un proyecto fallido, ambicioso y adelantado a su tiempo. Su origen está en Lifehouse, una idea concebida por Pete Townshend como una experiencia multimedia total que combinaba música, cine, tecnología y participación del público.

El proyecto incluía la realización de un filme y una serie de conciertos interactivos en el Young Vic Theatre de Londres, donde los asistentes eran invitados a participar activamente. Townshend pretendía registrar sonidos, reacciones e incluso datos del público para integrarlos en la música, anticipando conceptos que hoy asociamos con los shows inmersivos y la interacción digital entre artistas y audiencia. Sin embargo, el público no logró comprender del todo la propuesta, lo que generó confusión y una sensación de desconexión entre la banda y su audiencia.

Además se sumaron problemas con el mánager Kit Lambert, tensiones internas y adicciones que afectaban el funcionamiento del grupo. La presión creativa y el desgaste emocional llevaron a Pete Townshend a sufrir una crisis nerviosa, marcando el colapso definitivo de Lifehouse. Lo que parecía un fracaso total terminó, paradójicamente, dando lugar a una obra maestra.

En lugar de abandonar el material, The Who decidió rescatar las canciones y despojarlas de la compleja narrativa conceptual. De ese proceso surgió Who’s Next, un álbum compuesto por ocho temas provenientes de Lifehouse, con la única excepción de “My Wife”, escrita por John Entwistle, que aporta un tono más irónico y cotidiano al conjunto.

Las sesiones de grabación comenzaron en Record Plant, Nueva York, pero el sonido no terminaba de convencer a la banda. El verdadero punto de inflexión llegó al trasladarse a Olympic Studios, Londres, bajo la producción de Glyn Johns. Su enfoque priorizó la claridad sonora, la potencia de cada instrumento y un equilibrio que permitió capturar la energía cruda de The Who sin perder definición. Este trabajo convirtió al álbum en un referente técnico dentro del rock.

Grabado entre abril y junio de 1971Who’s Next marcó una evolución sonora decisiva gracias al uso de sintetizadores VCS3 y ARP. Lejos de ser un simple adorno, estos instrumentos se transformaron en la base estructural de canciones como “Baba O’Riley” y “Won’t Get Fooled Again”, redefiniendo el sonido de la banda y abriendo nuevas posibilidades para el rock de guitarras.

“Baba O’Riley”, con su inconfundible introducción electrónica, se convirtió en un retrato generacional: jóvenes perdidos, desencanto social y una energía que sigue siendo actual. Por su parte, “Won’t Get Fooled Again” cerró el álbum como una declaración política cargada de escepticismo, consolidándose como uno de los grandes himnos en vivo del grupo.

“Baba O’Riley”: el himno que nunca envejece

“Baba O’Riley” abre el álbum y, desde sus primeros segundos, deja claro que Who’s Next no es un disco convencional. Su famoso patrón de sintetizador repetitivo —inspirado en el compositor Terry Riley y en las enseñanzas espirituales de Meher Baba— fue una apuesta arriesgada que terminó convirtiéndose en una de las introducciones más reconocibles de la historia del rock.

La canción retrata a una generación joven y desorientada, que intenta encontrar sentido en un mundo caótico. Frases como “teenage wasteland” capturaron el sentimiento de vacío y rebeldía de la juventud de los años setenta, pero siguen siendo sorprendentemente actuales.

Aunque muchos la llaman erróneamente “Teenage Wasteland”, “Baba O’Riley” es mucho más que un simple estribillo pegadizo. Es una declaración de identidad, un grito de resistencia y un ejemplo perfecto de cómo The Who supo combinar innovación sonora y mensaje social sin perder contundencia.

La canción presenta un sintetizador al inicio seguido de unos enérgicos acordes de piano hasta entrar los demás instrumentos. El baterista Keith Moon tuvo la idea de añadir un solo de violín en la cola de la canción, creando un efecto de folk rock, el cual es interpretado por Dave Arbus

              



 “Behind Blue Eyes” Vunerabilidad detrás de la Furia

Si “Baba O’Riley” representa la épica colectiva, “Behind Blue Eyes” muestra el costado más íntimo y emocional de The Who. Escrita desde la perspectiva de un personaje incomprendido y aislado, la canción se aleja del tono explosivo habitual de la banda para adentrarse en la soledad, la culpa y el dolor interno.

La interpretación de Roger Daltrey es clave: comienza de forma contenida y casi frágil, transmitiendo una sensación de confesión personal. A mitad del tema, la canción crece en intensidad hasta estallar en una sección más dura, reflejando el conflicto interno del protagonista.

Originalmente pensada como parte de la narrativa de Lifehouse, “Behind Blue Eyes” trascendió su contexto conceptual para convertirse en una de las baladas más queridas del rock. Su honestidad emocional demuestra que The Who no solo sabía sonar fuerte, sino también decir cosas profundas.


Estas canciones trascendieron el disco para instalarse en la cultura popular, apareciendo en películas, series, eventos deportivos y versiones de artistas de distintos géneros. Su vigencia demuestra que Who’s Next no es solo un clásico de su tiempo, sino un álbum que continúa dialogando con nuevas generaciones.

Más de cinco décadas después, Who’s Next permanece como el testimonio de cómo un proyecto fallido puede transformarse en una obra inmortal. Es el sonido de una banda al límite, canalizando el caos creativo en potencia, innovación y emoción pura.

                                     Baba O’Riley versión Limp Bizkit

             


                           





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