Si hay un músico que no necesita presentación, ese es Eric Clapton. Desde sus inicios en los años 60 con The Yardbirds, Clapton ha demostrado una habilidad inigualable con la guitarra eléctrica, especialmente con su inseparable Fender Stratocaster, instrumento que se convirtió en una extensión de su alma musical.
Nacido como Eric Patrick Clapton el 30 de marzo de 1945 en Ripley, Surrey (Reino Unido), este guitarrista, cantante y compositor ha dejado una marca imborrable en la historia del rock y el blues, siendo una figura fundamental en la evolución de ambos géneros.
Conocido por los apodos de “Slowhand” y “God”, surgidos durante su etapa con Cream, Clapton es uno de los pocos artistas en la historia en haber sido incluido tres veces en el Salón de la Fama del Rock and Roll: como miembro de The Yardbirds, Cream y por su carrera solista. Para muchos críticos y músicos, Clapton es uno de los artistas más influyentes y respetados de todos los tiempos, ocupando el segundo lugar en la lista de “Los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos” de Rolling Stone, además del puesto 55 en “Inmortales: Los 100 artistas más grandes de todos los tiempos”.
La carrera de Clapton ha sido un viaje musical diverso y evolutivo, siempre con el blues como raíz principal. Fue pionero del blues rock junto a John Mayall’s Bluesbreakers, exploró el rock psicodélico y experimental con Cream, y más adelante consolidó una identidad propia en su carrera en solitario, donde fusionó estilos con una sensibilidad única.
Desde el Delta blues en “Me and Mr. Johnson”, el pop sofisticado de “Change the World”, hasta el reggae reinterpretado magistralmente en “I Shot the Sheriff” de Bob Marley, Clapton demostró una versatilidad artística excepcional. Entre sus canciones más emblemáticas se encuentran “Layla” con Derek and the Dominos, “Sunshine of Your Love” con Cream, y “Tears in Heaven”, una de las baladas más conmovedoras de la historia del rock.
Detrás del mito también hay una historia profundamente humana. Clapton nació como hijo extramatrimonial de Patricia Molly Clapton y Edward Walter Fryer, un piloto canadiense. Creció con sus abuelos creyendo que eran sus padres y que su madre era su hermana mayor. Al descubrir la verdad a los nueve años, su mundo se derrumbó, provocando un fuerte distanciamiento emocional y dificultades académicas. En medio de esa soledad, la música se convirtió en su refugio.
A los 13 años recibió su primera guitarra, una Hoyer acústica alemana. Aunque al principio le resultó frustrante, dedicó incontables horas a practicar e imitar a sus ídolos del blues, forjando el estilo que lo haría inmortal. Tras abandonar el colegio, ingresó en el Kingston College of Art, del que fue expulsado por enfocarse únicamente en la música. Desde entonces, comenzó a tocar en bandas locales como The Roosters y Casey Jones and the Engineers, dando los primeros pasos de una carrera legendaria.
A lo largo de más de cinco décadas, Eric Clapton ha superado adicciones, pérdidas personales y crisis creativas, manteniéndose siempre fiel a su esencia. Su legado no solo está en sus discos, sino en la inspiración que ha brindado a generaciones enteras de músicos y amantes de la música.
🎵 My Father’s Eyes: una mirada al alma
Dentro de su repertorio más íntimo destaca “My Father’s Eyes”, una canción profundamente personal y emocional, incluida en el álbum Pilgrim (1998). En ella, Clapton reflexiona sobre la ausencia de su padre biológico, a quien nunca llegó a conocer, y el vacío emocional que eso dejó en su vida.
La canción adquiere un significado aún más doloroso tras la muerte de su hijo Conor, estableciendo un paralelismo entre mirar los ojos de un padre y ser visto por los ojos de un hijo. Con una letra sincera y una interpretación contenida pero desgarradora, “My Father’s Eyes” muestra a Clapton en su faceta más vulnerable y honesta, confirmando que su grandeza no reside solo en su técnica, sino también en su capacidad de transformar el dolor en arte.
Eric Clapton no es solo una leyenda de la guitarra: es un narrador de emociones, un sobreviviente y un símbolo eterno del rock y el blues. 🎸

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