The Rolling Stones – Time Waits for No One
En 1974, The Rolling Stones lanzaron el álbum It’s Only Rock ’n Roll, y entre sus surcos se esconde una de esas joyas que, a pesar de no haber alcanzado la fama de sus grandes clásicos, brilla con una fuerza única: “Time Waits for No One”.
La canción abre el lado B del disco y marca un momento especial en la trayectoria de la banda. Escrita principalmente por Mick Jagger y Keith Richards, está impregnada de un tono reflexivo y melancólico, con una atmósfera distinta al desenfado rockero que dominaba gran parte del repertorio del grupo. El tema aborda el paso inevitable del tiempo, la fugacidad de la vida y cómo nada ni nadie puede detener su marcha: una meditación poco habitual en la obra de los Stones, que generalmente se centraba en la energía del rock, la rebeldía y la inmediatez de la juventud.
Musicalmente, “Time Waits for No One” se distingue por su magistral solo de guitarra de Mick Taylor, un pasaje largo, elegante y lleno de matices que muchos consideran uno de los más bellos de toda la historia del grupo. Taylor, que había ingresado en la banda en 1969 sustituyendo a Brian Jones, aportó un aire lírico y sofisticado al sonido de los Stones, y en esta canción dejó su huella de manera definitiva. Curiosamente, este mismo año marcaría también el inicio de su distanciamiento con la banda, hasta su salida en 1975.
La atmósfera de la pieza se construye con un ritmo hipnótico, casi latino en su percusión, sobre el que la voz de Jagger fluye con una mezcla de resignación y sabiduría. La producción se siente envolvente, con el piano de Nicky Hopkins y los toques de sintetizador que aportan un aire onírico.
Aunque “Time Waits for No One” nunca fue lanzada como sencillo, con el tiempo se convirtió en un tema de culto entre los seguidores del grupo. Su lirismo, su profundidad temática y el inolvidable solo de Taylor la han elevado a la categoría de clásico escondido, una obra que refleja una faceta más íntima y madura de The Rolling Stones.
En cierto modo, la canción resultó premonitoria: el tiempo, efectivamente, no esperó por Mick Taylor, cuyo paso por la banda fue tan breve como brillante. Y tampoco esperó por los Stones, que seguirían avanzando, reinventándose y manteniendo viva su llama durante décadas.
“Time Waits for No One” nos recuerda que incluso en el corazón del rock and roll, siempre hay espacio para la introspección y la poesía del tiempo.
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