Pretenders – Pretenders: "Brass in Pocket" y la Fuerza del Carisma

     



       

Pretenders – Pretenders: "Brass in Pocket" y la Fuerza del Carisma

Hubo un momento en mi vida en el que el sonido de los Pretenders se convirtió en la banda sonora de mi existencia. Fue a principios de los años 80, cuando adquirí su primer disco, simplemente titulado "Pretenders". Recuerdo claramente cómo, con cada escucha, mi cuerpo y mi mente vibraban al ritmo de su música.

La voz única y penetrante de Chrissie Hynde, la vocalista y líder indiscutible del grupo, fue como un dardo envenenado que me atravesó, convirtiéndome en un devoto seguidor de su causa por el resto de mis días.

El disco en cuestión era una obra maestra de 12 canciones, con un ritmo trepidante y frenético que mezclaba el punk con el rock clásico de una manera sublime.


"Brass in Pocket": La Confianza Hecha Canción

Entre todas las piezas del álbum, fue "Brass in Pocket" la que se grabó en mi memoria con una fuerza irresistible. Esa canción, con su ritmo contagioso y su actitud descaradamente segura, parecía una declaración de independencia femenina. Hynde no solo cantaba: reivindicaba su poder, su estilo y su carisma.

Con frases como “‘Cause I’m special, so special”, la cantante proyectaba una confianza sin arrogancia, una sensualidad que no dependía de la mirada masculina, sino de la propia seguridad interior. Esa fue, quizá, la verdadera revolución del tema: demostrar que el poder puede sonar elegante, melódico y absolutamente genuino.

Musicalmente, "Brass in Pocket" destila sutileza y frescura. Los riffs de guitarra de James Honeyman-Scott y la base rítmica de Pete Farndon y Martin Chambers construyen un andamiaje perfecto para que la voz de Hynde brille. Es una de esas canciones donde cada nota parece necesaria, donde la producción de Chris Thomas equilibra la energía punk con una delicadeza pop irresistible.



           

"Precious": El Filo del Punk y la Ira de Hynde

Si "Brass in Pocket" era la muestra del lado seductor y melódico de los Pretenders, "Precious" era su cara más feroz, cruda y desafiante. Es la pista de apertura del álbum, y desde sus primeros segundos deja claro que Chrissie Hynde no vino a complacer a nadie.

Con su voz rasgada y actitud incendiaria, Hynde escupe las palabras como si fueran proyectiles: “Not me, baby, I’m too precious, I had to f** off”*. Es una canción cargada de sarcasmo, orgullo y agresividad controlada, que captura a la perfección el espíritu post-punk británico de finales de los 70.

Musicalmente, "Precious" es un torbellino de guitarras afiladas y percusión urgente. La banda suena apretada, compacta, con una tensión eléctrica que no da respiro. Aquí no hay espacio para el adorno: solo energía pura y actitud.

En esta canción, Hynde muestra su faceta más combativa y desafiante, convirtiéndose en una de las primeras mujeres del rock que utilizaba la rabia como declaración de poder. No necesitaba dulzura ni simpatía: su arma era la honestidad brutal.

"Precious" fue, y sigue siendo, una bofetada sonora, una pieza que marca la pauta de todo el álbum. Si el disco de Pretenders fue una revolución, esta canción fue el estallido inicial.


Un Debut que Cambió las Reglas

El álbum Pretenders (1980) no solo fue un éxito rotundo de crítica y público, sino que marcó un antes y un después en la música británica. Canciones como "Precious", "Kid" o "Tattooed Love Boys" demostraron que el grupo podía ser feroz, tierno y sofisticado al mismo tiempo.

Chrissie Hynde, con su mezcla de vulnerabilidad y fiereza, se convirtió en una figura icónica del rock, una mujer que no imitaba a nadie y que trazó su propio camino en un mundo dominado por hombres. Su estilo —mitad punk, mitad poeta urbana— definió la identidad sonora de toda una generación.


El Legado que Perdura

Escuchar hoy "Brass in Pocket" o "Precious" sigue siendo como abrir una ventana al pasado, pero también al empoderamiento atemporal. Son canciones que no envejecen, que siguen recordándonos la importancia de ser auténticos, libres y sin miedo.

Los Pretenders, en su debut, lograron algo que pocos artistas consiguen: convertir la rebeldía en arte, y la sensibilidad en fuerza.
Y cada vez que suena la voz de Chrissie Hynde —ya sea susurrando o rugiendo—, uno no puede evitar sentirse tan especial… y tan precioso.




 

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