⭐ Lone Star: La historia de los que encendieron la primera chispa
A finales de los años cincuenta, en una España gris y rígida, el rock era todavía una criatura desconocida, un rumor que venía de lejos, de emisoras extranjeras que apenas se podían sintonizar. En Barcelona, sin embargo, algo estaba a punto de ocurrir. Todo comenzó cuando un joven pianista llamado Pedro Gené, formado en la disciplina clásica del Conservatorio del Liceo, regresó de un viaje decisivo: un año en Inglaterra que le cambió la vida.
Allí, Gené había vivido el estallido del rock and roll en carne propia. Había visto a chavales perder la cabeza con Chuck Berry, había sentido el golpe de la voz de Ray Charles, había descubierto la electricidad como una forma de rebeldía. Y cuando volvió a España, volvió con una idea fija: crear un grupo de rock en un país que no sabía aún lo que era el rock.
Así nació Lone Star, en 1959. Gené reunió a algunos antiguos compañeros del conservatorio, músicos jóvenes y meticulosos que no tenían nada que ver con los ritmos frenéticos del rock and roll, pero que estaban dispuestos a aprender y a lanzarse al vacío. Aquello era nuevo, era arriesgado; era pura intuición. El nombre, Lone Star —“Estrella Solitaria”— tenía algo de símbolo y algo de desafío. No querían ser “Los” nada. No querían seguir modas. Querían abrir camino.
🌙 Barcelona nocturna y la revelación del blues
Los primeros conciertos fueron casi clandestinos, en bares oscuros de Barcelona donde el humo y el ruido se mezclaban con las miradas curiosas de un público que no sabía muy bien qué estaba viendo. El grupo tocaba versiones de Ray Charles, un auténtico desconocido para la mayoría. La gente se quedaba paralizada: ¿de dónde salía aquella música? ¿Qué era aquella energía?
Una noche en el pub Texas, en la plaza Real, ocurrió algo casi cinematográfico. Mientras Lone Star tocaba, un holandés alto y desgarbado, Willy Nab, subió sin pedir permiso al escenario con su guitarra. Tocó dos temas con ellos. Nadie lo paró, porque lo que estaba tocando era demasiado bueno. Cuando terminó, ya era parte del grupo. Así de simple, así de mágico.
Con Nab a la guitarra, Lone Star encontró su sonido, un sonido que no existía en España.
🔥 Contra todos: los años de ruptura
Los 60 fueron años de lucha y de descubrimiento. Lone Star grabó sus primeros discos, aparecieron en televisión, comenzaron a ser un nombre respetado en los círculos musicales. Se atrevieron a versionar “Satisfaction” de los Rolling Stones en castellano, algo impensable en plena censura franquista. Fue un acto de valentía casi suicida. Pero ellos siempre fueron así: si había que empujar un muro, lo empujaban.
Pedro Gené, que al principio cantaba con un tono suave, fue transformando su voz a base de directo, de noches de humo y escenarios pequeños. Su voz se volvió rasgada, profunda, peligrosa, la voz de un cantante de rock de verdad, cuando en España apenas existía esa figura.
🌌 Exploradores del sonido
A medida que pasaba el tiempo, la banda no se conformaba con sonar como los demás. Querían más. Querían ir hacia lugares que ni siquiera estaban explorados en España. Así llegó la etapa de psicodelia, de progresivo, de rock sinfónico. Discos como Horizonte (1977) demostraron que Lone Star podía competir en ambición con bandas internacionales, aunque el gran público español aún no estuviera preparado para escuchar algo así.
Mientras otros grupos buscaban el éxito fácil, Lone Star buscaba la música, sin concesiones.
🌧️ El ocaso
A finales de los 70 y principios de los 80, las cosas cambiaron. Llegó la Movida. Llegaron otros sonidos, otras generaciones, otros tiempos. Lone Star resistió, publicó Viejo Lobo, siguió girando, pero el mundo que ellos habían ayudado a crear se les escapaba entre los dedos. Finalmente, el grupo se disolvió. Pedro Gené siguió adelante, como un viejo lobo solitario.
Pero el legado ya estaba escrito.
🎵 Discografía completa
Lone Star dejó un catálogo amplio, que refleja su evolución como pocos grupos españoles:
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En sus primeros EPs de los 60, interpretan rock and roll y rhythm & blues crudos (La casa del sol naciente, Satisfacción).
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Sus primeros LPs —Lone Star (1966), Lone Star 2 (1967), Lone Star 3 (1968)— muestran un grupo que crece rápido, que empieza a experimentar.
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En los 70 llega su fase más ambiciosa con Siguiendo el Camino (1974) y el monumental Horizonte (1977).
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Cierran su historia con Viejo Lobo (1982), casi un autorretrato final.
🎧 Sonido e influencias: una banda adelantada a su tiempo
Lone Star absorbió influencias que nadie más manejaba en España:
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Ray Charles, Elvis y el blues americano en sus inicios.
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Beatles, Stones, Cream y la psicodelia británica en los 60.
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Pink Floyd, King Crimson y el progresivo en los 70.
No imitaban: reinterpretaban, buscando una identidad propia. Por eso sus canciones siempre suenan distintas, incluso dentro de un mismo disco.
Su evolución fue constante:
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de la inocencia del rock primitivo
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a la ambición del progresivo
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al músculo del rock duro setentero
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y finalmente, a la melancolía madura de los 80
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1959: Pedro Gené vuelve de Inglaterra y decide encender una chispa en un país apagado.
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1964: La banda sorprende al país con La casa del sol naciente.
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1965: Publican Satisfacción, un gesto de rebeldía que marca época.
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1966–1968: Llegan sus primeros LPs, la consolidación y la identidad propia.
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1973: Lanzan uno de los primeros discos de rock en directo en España.
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1977: Publican Horizonte, su obra más ambiciosa.
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1982: Viejo Lobo, crepúsculo de una banda legendaria.
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Final de los 80: Lone Star se disuelve, pero su eco queda para siempre.
🤘 Curiosidades que parecen cuentos
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Un guitarrista que entra en la banda subiendo al escenario sin permiso: solo pasa en las historias que importan.
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En algunos conciertos de los 60, la policía acudía pensando que aquello era demasiado ruidoso para ser “música”.
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Pedro Gené fue uno de los primeros músicos españoles en romper las reglas académicas y mezclar formación clásica con rock.
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Para muchos músicos jóvenes de la época, Lone Star eran los dioses invisibles: no los conocía el gran público, pero todos los que hacían música los admiraban.
🌟 Legado: los primeros en abrir la brecha
Antes de Lone Star, el rock en España no existía.
Después de ellos, empezó a existir.
No fueron los más famosos, ni los más comerciales. Fueron los pioneros, los que entraron primero en una tierra que nadie había pisado.
Sus discos enseñaron a cientos de músicos que el rock podía hacerse aquí, con identidad propia.
Su valentía empujó muros que parecían imposibles de mover.
Y aunque hoy son menos recordados de lo que merecen, su sombra sigue ahí, enorme, silenciosa, imprescindible.
Lone Star fueron la chispa.
Y todo lo que vino después, de alguna manera, salió de esa chispa.
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