Queen - A Day at the Races - "Somebody to Love" - You Take My Breath Away

 



       

A Day at the Races: Una Obra Maestra de Queen

En 1976, en mi tocadiscos había cuatro discos que se escuchaban de continuo: Presence de Led Zeppelin, Desire de Bob Dylan, A Trick of the Tail de Genesis y A Day at the Races de Queen. Todos se habían editado ese año y eran asiduos de sonar en mi habitación según el momento, pero había una canción que destacaba por encima de todas: "Somebody to Love" de Queen. Esta canción se me metió de tal manera en la cabeza que no podía parar de tararearla: Somebody to love... Ese estribillo majestuoso me tenía totalmente atrapado.

Por entonces era un fanático de Queen. Me había comprado todos sus discos anteriores y, en cuanto salió A Day at the Races en 1976, acudí a la tienda a comprarlo. Desde el inicio con la poderosa "Tie Your Mother Down" hasta el final con "Teo Torriate", me lo ponía sin descanso. Cada canción era un despliegue de creatividad y emoción, un testamento al genio de la banda en esta etapa de su carrera.

A Day at the Races es un álbum que representa una continuación y evolución del sonido de su predecesor, A Night at the Opera, pero con una identidad propia. Es el primer disco completamente autoproducido por la banda, lo que les permitió una mayor libertad para explorar y experimentar. Canciones como "You Take My Breath Away" destacan por su delicadeza, mientras que "Good Old-Fashioned Lover Boy" muestra el lado más ligero y divertido de la banda. La inclusión de elementos de rock, ópera y toques de gospel en distintas pistas resalta la versatilidad de Queen.

Pero había una canción que me volvía loco: "Somebody to Love". Desde el primer momento, esta pieza se convirtió en un himno personal. Inspirada en el gospel y con una estructura coral impresionante, Somebody to Love es un testimonio de la genialidad de Freddie Mercury. La canción es una súplica apasionada y sincera, con una letra que explora la soledad y el deseo de encontrar conexión. La voz de Freddie lidera un coro compuesto por él mismo, Brian May y Roger Taylor, logrando un efecto casi celestial.

Recuerdo cantarla a pleno pulmón, tratando de imitar la emoción con la que Mercury interpretaba cada palabra. Esa canción permanecía todo el día en mi cabeza, y no había manera de quitármela. Con su intensidad vocal y su mensaje universal, es una pieza que sigue resonando con los oyentes de todas las generaciones. Somebody to Love no solo es una de mis favoritas de Queen, sino una de las mejores baladas rock jamás creadas.

Sin embargo, hay otra joya en este disco que merece una mención muy especial: "You Take My Breath Away".

Esta canción, compuesta e interpretada exclusivamente por Freddie Mercury, es un susurro íntimo que nos deja sin aliento, tal como indica su título. En ella, no hay batería, no hay guitarra, no hay bajo: solo la voz de Freddie y su piano. Y eso basta. La melodía es sencilla pero cargada de emoción, con modulaciones inesperadas que reflejan una vulnerabilidad casi dolorosa. Es como si Freddie se desnudara emocionalmente frente al oyente, con una sinceridad que corta el alma.

Y lo más asombroso: en la parte vocal, Freddie Mercury graba todas las pistas vocales él mismo, con una afinidad increíble y una precisión absoluta. No hay ningún artificio electrónico, ningún ajuste digital. Todo está afinado al máximo de forma natural, con una limpieza y control vocal que dejan sin palabras. Es una prueba más de la capacidad vocal sobrehumana de Freddie, de su talento inigualable como cantante y productor. Increíble esta canción, y lo sorprendente es lo poco conocida que es fuera del círculo más fiel de seguidores. Una joya escondida que merece ser redescubierta una y otra vez.

A Day at the Races marcó una evolución para Queen, mostrando una mayor sofisticación en su sonido sin perder la esencia que los había convertido en una banda icónica. Este disco es uno de esos que jamás olvidé y que siempre ocupará un lugar especial en mi colección. Escucharlo hoy me transporta a aquellos momentos de asombro y admiración por una banda que redefinía constantemente lo que el rock podía ser.




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