Henry Lee es una de las canciones más emblemáticas del álbum Murder Ballads, el noveno trabajo de estudio de Nick Cave & The Bad Seeds, lanzado en 1996 bajo el sello Mute Records. Este tema, interpretado como un dúo entre Nick Cave y P.J Harvey, no solo destaca por su belleza inquietante y su atmósfera melancólica, sino también por ser una reinterpretación moderna de una balada folk tradicional que captura la esencia oscura y romántica del proyecto. El álbum, como su nombre indica, está dedicado a explorar historias de asesinatos, tragedias y pasiones fatales, y Henry Lee encaja perfectamente en esta narrativa.
La canción tiene sus raíces en la balada tradicional escocesa "Young Hunting", conocida también como "Love Henry" en algunas de sus variantes americanas, que data al menos del siglo XVIII. Esta pieza folk narra la historia de un hombre, Henry Lee, quien es seducido y luego asesinado por una mujer despechada tras rechazarla por otra amante. Nick Cave y P.J Harvey tomaron inspiración de una versión grabada en 1929 por el cantante de folk de Virginia Occidental Dick Justice, adaptándola con su propio estilo. Añadieron un coro distintivo con las líneas "La la la la lee", que aportan un toque etéreo y memorable a la composición.
La colaboración entre Nick Cave y P.J Harvey no fue casual. Para entonces, ambos mantenían una intensa relación personal y artística, que se reflejó en su interpretación cargada de deseo y peligro. Sus voces se entrelazan como amantes condenados: la de Harvey, etérea pero letal; la de Cave, profunda y narrativa. Esta dinámica vocal no solo narra la historia, sino que también intensifica la tensión emocional y el fatalismo que atraviesa la canción.
Musicalmente, Henry Lee se caracteriza por su simplicidad y su enfoque minimalista, típico del folk contemporáneo que Cave y su banda exploraron en este período. El arreglo musical, con un delicado piano, guitarras acústicas y un violín melancólico, contrasta con la brutalidad de la historia, siguiendo la tradición de las murder ballads donde la belleza musical envuelve la tragedia. La instrumentación es sobria pero efectiva: el piano y las guitarras forman una base suave, mientras que las voces de los dos interpretes añade un toque de melancolía que resuena con el destino sombrío de Henry Lee. P.J Harvey, con su tono seductor y desafiante, interpreta a la mujer que invita a Henry Lee a quedarse con ella, mientras que Cave, con su voz grave y cargada de fatalidad, responde como el hombre que la rechaza, sellando su destino.
El videoclip de Henry Lee, dirigido por Rocky Schenck, es tan memorable como la canción misma. Filmado en una sola toma sin coreografía previa, muestra a Cave y Harvey vestidos con trajes negros a juego, bailando lentamente y mirándose fijamente a los ojos. La simplicidad del montaje, desprovisto de adornos innecesarios, pone el foco en la intimidad y la intensidad de sus gestos, reflejando la pasión y el conflicto de la letra. Curiosamente, cuando se grabó el video, Cave y Harvey apenas se conocían, pero la química entre ellos fue tan evidente que poco después iniciaron una relación amorosa breve pero intensa, que duró unos cuatro meses. Este romance, aunque efímero, dejó una marca en la obra de ambos: el posterior álbum de Cave, The Boatman’s Call (1997), incluye varias canciones inspiradas en Harvey, como Black Hair y West Country Girl.
El contexto de Murder Ballads añade otra capa de significado a Henry Lee. El álbum, que también incluye colaboraciones notables como Where The Wild Roses Grow con Kylie Minogue, fue un éxito comercial y crítico, alcanzando el puesto #8 en las listas del Reino Unido. Nick Cave describió el disco como una especie de "pausa" creativa para The Bad Seeds, un proyecto temático que les permitió experimentar con narrativas góticas y baladas tradicionales. Sin embargo, la presencia de artistas como Harvey y Minogue elevó su perfil, llevándolo a un público más amplio.
Henry Lee no es solo una canción sobre un asesinato pasional; es una meditación sobre el amor, el rechazo y las consecuencias devastadoras de las emociones desbordadas. La interpretación de Nick Cave y P.J Harvey transforma esta vieja balada en una obra atemporal que combina lo clásico con lo moderno, lo íntimo con lo universal. A casi tres décadas de su lanzamiento, sigue siendo un testimonio del poder evocador de la música y de la conexión única entre dos artistas en la cima de su creatividad. Para los amantes del rock alternativo, el folk oscuro y las historias trágicas, Henry Lee permanece como una pieza imprescindible en la discografía de Nick Cave & The Bad Seeds.
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