🐏 Jethro Tull – Curious Ruminant (2025): El trovador del crepúsculo
¿Qué deberíamos esperar realmente de un álbum de Jethro Tull en pleno 2025? ¿Es realista aguardar otro Stand Up, Aqualung o Songs from the Wood? ¿O al menos un destello de War Child o Heavy Horses? La respuesta, aunque incómoda, es: probablemente no. Pero eso no es necesariamente una decepción.
Lo que Ian Anderson ha elegido ofrecernos a estas alturas de su carrera no es una copia de sus años dorados, sino una prolongación evolutiva de su arte, tan cerebral como críptica, tan técnica como emocional. Letras imposibles, metáforas crípticas, referencias elusivas… Anderson parece disfrutar escribiendo pasajes que solo él puede descifrar. Empezó con esa ironía en Thick as a Brick, se sumergió en la opacidad de A Passion Play y, tras un breve retorno a formas más accesibles, decidió que si nadie más entendía sus mensajes, tal vez era culpa del mundo y no de su pluma.
¿Y qué demonios es un Curious Ruminant? ¿Quién lo sabe? ¿Y realmente importa? Lo cierto es que, más allá de sus enigmas lingüísticos, el disco que lleva ese curioso nombre resulta ser, posiblemente, el mejor trabajo de Jethro Tull en más de tres décadas. Sí, el sonido está dominado por Anderson, al punto que podría parecer un proyecto solista, pero sigue llevando el sello inconfundible de la banda.
🎭 "Puppet and the Puppet Master"
El álbum abre con esta pequeña joya. Una pieza de apenas cuatro minutos que lo tiene todo: belleza, energía, nostalgia. Comienza con una envolvente introducción de piano y pronto estalla en un rock-folk vibrante, impulsado por la flauta, el acordeón y un juego de melodías intrincadas. Hay algo en este tema que recuerda lo mejor de la banda en los 70, pero también destellos de los 80 y 90. El solo de guitarra, entrelazado con flauta y órgano, es una verdadera delicia para los sentidos. No hay conceptos grandilocuentes aquí, solo música bien hecha, directa, vital.
🐏 "Curious Ruminant"
La canción que da nombre al disco —y su sencillo principal— es también la más destacada del álbum. Un tema de aire melódico, casi himníco, que remite inmediatamente al sonido de Rock Island (1989). Guitarras eléctricas con cuerpo, teclados nostálgicos, y un equilibrio instrumental que demuestra que Anderson aún sabe cómo construir una gran canción. Los dos solos de guitarra son verdaderamente imponentes, elevando la pieza a una altura inesperada. Este no es un simple ejercicio de nostalgia: es la afirmación de que la llama todavía arde.
🎼 El trovador incansable
Mientras otros grupos clásicos del rock progresivo apenas publican un disco cada cinco o diez años, Jethro Tull ha lanzado tres álbumes en tres años. Un ritmo creativo sorprendente para una banda con más de medio siglo de historia. Y aún más sorprendente es que este último trabajo no solo mantiene el nivel, sino que lo eleva.
Curious Ruminant no es un álbum conceptual. No hay una gran narrativa. Lo que hay son nueve canciones que funcionan como pequeños mundos en sí mismos. Algunas más complejas, otras más accesibles, todas marcadas por el toque distintivo de Anderson: su flauta, su voz curtida por los años, su irreverencia intelectual.
Jethro Tull ya no necesita demostrar nada. Y sin embargo, aquí están, entregando una obra que desafía a la mente y toca el corazón. Ideal para quienes buscan algo más que una fórmula, y que aún creen en el poder de la música para sorprender.
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