Greta Van Fleet – From the Fires - Highway Tune





           



Greta Van Fleet – From the Fires y la electricidad de una primera escucha

Hay veces que, al escuchar por primera vez a un grupo, te da un croché directo a la mandíbula y despierta tu interés por él al instante. Eso fue exactamente lo que me pasó con Greta Van Fleet y su disco From the Fires.

La voz de Josh Kiszka, que es de lo más particular que he escuchado en mucho tiempo, me hizo volver la vista atrás, como si de repente estuviera redescubriendo una época dorada del rock que creía ya enterrada. Y la base rítmica, sólida como un bloque de granito incandescente, me hizo querer seguirlos, adentrarme más en su universo, entender de dónde venía esa electricidad.

Originarios de Frankenmuth, Michigan, Greta Van Fleet irrumpieron en la escena con una energía desbordante, una especie de canalización del espíritu del rock setentero, pero con sangre joven. En una época en la que todo suena demasiado pulido o digital, ellos vinieron a recordarnos que todavía hay espacio para guitarras ardientes, bajos vibrantes, baterías demoledoras y voces que desgarran el alma.

From the Fires, Publicado en 2017, From the Fires es el primer EP extendido de Greta Van Fleet, y funciona como una carta de presentación demoledora. El álbum combina cuatro temas de su EP anterior, Black Smoke Rising, con cuatro canciones nuevas, y se siente como una explosión de juventud canalizada a través del espíritu del rock clásico.

El disco suena crudo, con guitarras vibrantes, líneas de bajo densas y una percusión potente. La producción apuesta por una estética orgánica, sin artificios, dejando que los instrumentos respiren. Es un trabajo breve pero compacto, que contiene toda la fuerza de un debut lleno de hambre artística y convicción.

El disco abre con Safari Song, y ya desde ahí no hay marcha atrás. Highway Tune es, posiblemente, la canción que catapultó a Greta Van Fleet a la fama. Desde su primer segundo, el riff de guitarra se lanza con una urgencia brutal, como si una locomotora de los 70 hubiese sido soltada de golpe en pleno siglo XXI.

La voz de Josh Kiszka entra como un alarido primitivo, un grito de libertad que recuerda a los tiempos dorados del rock, pero con una energía juvenil que le da nueva vida al género. La letra no busca complejidades, sino sensaciones: la carretera como símbolo de escape, de deseo, de velocidad y de pulsión vital.

Musicalmente, es una muestra de lo que la banda mejor sabe hacer: riffs potentes, ritmos contagiosos y una entrega emocional sin filtros. La producción captura ese sonido cálido y agresivo al mismo tiempo, y el solo de guitarra de Jake es tan clásico como efectivo.

Más que una canción, Highway Tune es una declaración de intenciones: el rock no ha muerto, solo estaba esperando que alguien lo volviera a tomar por las riendas con convicción.

Highway Tune me sonó como si alguien hubiese abierto la puerta de un garaje en 1973, y la banda más incendiaria de la ciudad estuviera dando su primer gran concierto. No es solo una canción, es una explosión. Y fue también el detonante para que me quedara enganchado a la banda.

Desde entonces, no he podido dejar de prestar atención a todo lo que hacen. Porque Greta Van Fleet no solo suenan como los grandes, sino que tocan con el hambre de quienes saben que tienen algo importante que decir. From the Fires fue solo el principio, pero qué manera de empezar...




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