Eric Clapton – Journeyman - “Bad Love” - “Old Love”

     


        


Eric Clapton – Journeyman (1989): un regreso con clase y una nueva dirección

En 1989, Eric Clapton publicó Journeyman, un disco que marcó un punto de inflexión decisivo en su carrera. Después de una década algo irregular y marcada por la búsqueda de nuevos sonidos más orientados al pop —como en Behind the Sun (1985) o August (1986)—, Clapton decidió volver a sus raíces, pero con una propuesta mucho más madura y refinada. Journeyman no es simplemente un retorno al blues o al rock clásico: es una síntesis elegante de su historia musical, actualizada con una producción moderna y un enfoque más introspectivo.

El cambio respecto a sus trabajos anteriores es notable. Mientras que los discos de mediados de los 80 estaban cargados de sintetizadores y un sonido más comercial (influenciado por la época), en Journeyman Clapton apuesta por una producción más orgánica y cuidada, con guitarras más presentes, arreglos más sobrios y un tono emocional más profundo. El álbum conserva ciertas pinceladas de pop sofisticado, pero las mezcla con soul, rhythm & blues y, sobre todo, con el blues eléctrico que siempre ha sido su lenguaje natural.

Este viraje artístico también se refleja en la elección de colaboradores: músicos como George Harrison, Robert Cray, Chaka Khan, Phil Collins y David Sanborn aportan matices diversos al sonido del disco, creando una paleta rica pero siempre coherente.

Clapton ya no busca impresionar por virtuosismo ni adaptarse a las modas del momento. En Journeyman, encontramos a un Clapton más introspectivo, maduro y seguro de su identidad musical. El título mismo lo sugiere: “journeyman” puede traducirse como “viajero veterano” o “artesano experimentado”, y eso es exactamente lo que este disco transmite. No hay ansiedad por la novedad, sino la confianza de quien ha recorrido un largo camino y sabe exactamente lo que quiere decir.

En resumen, Journeyman supuso una renovación artística sin perder autenticidad. Un disco que consolidó a Clapton como uno de los grandes intérpretes de su generación, capaz de evolucionar con los años sin traicionar su esencia.

           

“Bad Love”: energía, redención y guitarras encendidas

Dentro del álbum Journeyman (1989), “Bad Love” destaca como uno de los temas más enérgicos y radiantes. Coescrita junto a Mick Jones (de Foreigner), la canción fue uno de los grandes éxitos comerciales del disco y le valió a Clapton el Premio Grammy a la Mejor Interpretación Vocal de Rock Masculina en 1990.

“Bad Love” es puro Clapton en su faceta más rockera y poderosa. Desde el riff inicial, potente y contagioso, la canción se impone con una base sólida, un ritmo marcado y un solo de guitarra absolutamente inolvidable. Clapton se luce con una interpretación llena de garra, mostrando que no había perdido ni un ápice de su fuerza eléctrica pese al giro introspectivo del disco.

La letra de “Bad Love” habla del desencanto amoroso, pero también del deseo de redención. Es un canto desde el borde de la amargura, pero con la mirada puesta en un nuevo comienzo. En ese contraste entre la frustración del pasado y la esperanza futura, Clapton encuentra el combustible emocional para una de las canciones más dinámicas de su discografía.

En definitiva, “Bad Love” representa ese lado de Journeyman donde el pasado se enfrenta al presente con una guitarra al hombro y el corazón en llamas. Una canción imprescindible en cualquier repaso al Clapton más potente.

        


“Old Love”: una herida que no cierra, un blues eterno

Y en el extremo opuesto del espectro emocional de Journeyman, nos encontramos con “Old Love”, una balada-blues de esas que dejan marca. Escrita junto al gran Robert Cray, “Old Love” es una confesión dolorosa, una canción donde cada nota parece pesar toneladas y cada silencio dice más que mil palabras.

Musicalmente, “Old Love” es sobria, elegante, y construida con una precisión milimétrica. La guitarra de Clapton no solo adorna: llora, respira, suplica. Hay una profunda sensación de cansancio emocional, de alguien que ya ha dicho todo lo que podía decir… pero aún sigue sintiendo.

La letra es sencilla, directa y brutalmente honesta: "I can feel your body when I'm lying in bed… there's too much confusion going on in my head". Es el retrato del amor que no se ha ido, aunque hace tiempo que dejó de tener sentido. Un amor que persiste en el recuerdo, en los sueños, en el eco del pasado.

En sus interpretaciones en directo —especialmente en el mítico MTV Unplugged—, “Old Love” crece hasta convertirse en una experiencia casi espiritual. Clapton se desnuda emocionalmente, y el público simplemente escucha en silencio. Es una canción que habla de todos nosotros, de las heridas que cargamos sin querer, de los amores que dejamos atrás pero que nunca se van del todo.




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