🌌 Luck and Strange: El regreso íntimo y emocional de David Gilmour
Después de casi una década de silencio discográfico, el legendario guitarrista de Pink Floyd, David Gilmour, vuelve a escena con un álbum profundamente personal y elegante: Luck and Strange, publicado el 6 de septiembre de 2024. Este disco marca su primer trabajo de estudio desde Rattle That Lock (2015), y representa mucho más que un simple regreso: es una meditación sonora sobre el paso del tiempo, la memoria y la cercanía con lo más esencial.
🔮 Un título cargado de símbolos
El título Luck and Strange proviene de una línea de la letra de una de las canciones del álbum y refleja el vaivén emocional que atraviesa todo el disco. El proyecto es un testamento maduro de un artista que ha vivido intensamente, y que ahora contempla la vida con una mezcla de melancolía, ternura y esperanza.
Las letras, como en sus anteriores discos, son mayoritariamente obra de Polly Samson, escritora y esposa de Gilmour, con quien comparte también una visión poética del mundo. El resultado es un álbum introspectivo, humano y lleno de detalles sutiles.
🎧 Producción moderna con alma clásica
El álbum fue grabado durante cinco meses entre Brighton y Londres, y producido por el propio Gilmour junto a Charlie Andrew, conocido por su trabajo con alt-J y Marika Hackman. Este fichaje aporta al sonido de Gilmour una textura más contemporánea, sin que pierda su esencia: esas guitarras envolventes, los solos etéreos y una producción cuidada, abierta al espacio sonoro.
Entre los músicos colaboradores destacan nombres como:
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Guy Pratt y Tom Herbert (bajo)
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Steve Gadd, Adam Betts y Steve DiStanislao (batería)
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Roger Eno y Rob Gentry (teclados)
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Will Gardner, encargado de los arreglos de cuerdas y coros
🌠 Canciones destacadas
🎵 "Between Two Points"
Uno de los momentos más emotivos del álbum. Gilmour versiona esta joya casi secreta del grupo británico The Montgolfier Brothers, originalmente lanzada en 1999. Sin embargo, el verdadero centro emocional de esta versión no es Gilmour, sino su hija Romany Gilmour, quien canta y toca el arpa.
La interpretación de Romany es delicada y serena, llena de vulnerabilidad y belleza. Su voz flota sobre una atmósfera ambient que se expande lentamente, mientras la guitarra de su padre la envuelve con calidez. El videoclip, dirigido por Gavin Elder, acentúa la relación padre-hija en una historia visual de sensibilidad, grabada en escenarios naturales entre Londres y Manchester.
Más allá de lo musical, la canción se convierte en una declaración sobre el legado, el tiempo compartido y la transmisión emocional entre generaciones.
🎵 "Luck and Strange"
La canción que da nombre al disco es uno de los pilares sonoros del álbum. Está construida alrededor de una progresión envolvente que alterna momentos de introspección con explosiones melódicas típicas de Gilmour. Lo más destacado: contiene una participación póstuma de Richard Wright, teclista de Pink Floyd, extraída de una grabación de 2007 en el granero de Gilmour.
El resultado es conmovedor: Wright parece revivir por un instante en este entorno sonoro tan característico, aportando nostalgia y continuidad al universo floydiano. Es una pieza que une el pasado con el presente, una especie de puente musical entre mundos.
Líricamente, la canción reflexiona sobre el carácter aleatorio de la vida y la necesidad de aceptar lo desconocido: “We are creatures of luck and strange / Holding on as everything changes” (“Somos criaturas de suerte y extrañeza / Aferrándonos mientras todo cambia”).
🎵 "Sings"
"Sings" es una de las composiciones más sobrias y meditativas del álbum. Menos llamativa a primera vista, pero inmensamente rica si se la escucha con atención. La estructura es minimalista, con un piano que avanza en forma de mantra, acompañado de líneas de guitarra casi susurradas y un arreglo vocal muy contenido.
Esta canción es puro Gilmour en estado puro: sin artificios, sin pirotecnia, solo emoción pura. Es una meditación sobre la fragilidad de la existencia y el poder transformador del arte. La voz de Gilmour suena más vulnerable que nunca, y eso la hace aún más poderosa.
🌀 Una obra entre lo íntimo y lo cósmico
A diferencia de trabajos anteriores que buscaban una narrativa más épica (On an Island o Rattle That Lock), Luck and Strange parece haber sido concebido como un diario íntimo, una colección de pensamientos al atardecer de la vida. No es un disco de grandes himnos, sino de momentos que se quedan contigo por su verdad emocional.
Hay temas que evocan paisajes internos, atmósferas suspendidas donde el tiempo se detiene. No falta, por supuesto, la guitarra líquida y luminosa de Gilmour, que sigue siendo uno de los sonidos más reconocibles y conmovedores del rock.
Luck and Strange no es un disco para las masas ni para quienes buscan fuegos artificiales. Es un trabajo íntimo, sincero y humano, creado desde la experiencia y la contemplación. David Gilmour no necesita demostrar nada, y en su madurez artística ha optado por ofrecer un legado sonoro lleno de sensibilidad, profundidad y belleza.
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