Rick Wakeman - Starship Trooper

 





        

Rick Wakeman lanzó en 2016 un homenaje orquestal al rock progresivo

En 2016, Rick Wakeman —el virtuoso de los teclados y uno de los pilares fundamentales del rock progresivo gracias a su emblemático paso por Yes— vuelve a la escena con un disco tan ambicioso como atractivo: un recopilatorio que rinde tributo a la edad dorada del prog-rock. Este álbum no solo es una celebración de los grandes clásicos del género, sino también una exhibición de talento, buen gusto y nostalgia envolvente.

Wakeman se rodea para esta producción de un elenco de músicos absolutamente estelar. Entre ellos, varios ex compañeros de Yes como Steve Howe, Tony Kaye y Billy Sherwood, además de nombres legendarios como Tony Levin (King Crimson, Peter Gabriel), Jimmy Haslip (Yellowjackets), Mickey Thomas (Jefferson Starship), Jürgen Engler (Die Krupps), Nektar, Steve Hillage, Carmine Appice (Vanilla Fudge), Huw Lloyd-Langton, Jerry Goodman (Mahavishnu Orchestra), Colin Moulding (XTC) y Nik Turner (Hawkwind).

            

El repertorio del disco es una selección exquisita de clásicos reinventados, que incluye versiones de:

  • Pink Floyd: “The Great Gig in the Sky”

  • Supertramp: “Crime of the Century”

  • The Who: “Love Reign O’er Me”

  • Yes: “Starship Trooper”

  • The Doors: “Light My Fire”, con un giro sorprendente y majestuoso gracias a un tratamiento orquestal que se aleja del enfoque más crudo del original.

Además, el álbum incorpora una serie de composiciones menos conocidas o subestimadas como Sober, Are We To Believe?, Random Acts, Dynamics of Delirium, I'm Not In Love, Check Point Karma, Change y Nobody Home. Estas piezas, lejos de sentirse como meros rellenos, encajan con fuerza dentro del espíritu del disco, mostrando una amplitud sonora que va del sinfonismo al dramatismo atmosférico.

Como era de esperarse, Wakeman brilla en todo momento con su inconfundible despliegue de solos de teclado, sin perder nunca el equilibrio entre virtuosismo y sensibilidad. Su interpretación añade nuevas capas de profundidad a canciones ya de por sí monumentales, demostrando que el rock progresivo, lejos de estar anclado al pasado, sigue siendo una fuente inagotable de inspiración y reinvención.

Este disco no es solo un homenaje. Es una declaración de amor al rock clásico. Una obra que encantará tanto a los fans de Yes y de Rick Wakeman como a todo amante del rock sinfónico y progresivo. Un viaje sonoro que invita a reencontrarse con clásicos desde una nueva perspectiva, bajo la batuta de uno de los grandes genios del teclado.

          



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