Amazing Blondel - Sailing / Young Man's Fancy


        


Amazing Blondel – Blondel (1973): la evolución de un grupo único entre el folk y la tradición inglesa

Hubo un tiempo en que Amazing Blondel era uno de mis grupos favoritos. Entre la vorágine de bandas de rock progresivo que inundaban mi discoteca siempre había un espacio reservado para ellos. No hacían rock sinfónico ni largas suites instrumentales como Yes, Genesis o King Crimson, pero poseían algo que ninguna otra banda ofrecía: una manera de transportar al oyente a la Inglaterra medieval y renacentista mediante una música delicada, elegante y profundamente evocadora.

Mientras los sintetizadores, los mellotrones y las guitarras eléctricas dominaban la escena progresiva de los primeros años setenta, Amazing Blondel cubría esa parte más folk a la que nunca he renunciado. Su música era un refugio donde convivían la tradición inglesa, los instrumentos acústicos y unas armonías vocales capaces de crear paisajes sonoros de enorme belleza.

Al echar la vista atrás y volver a escuchar su discografía, me llama especialmente la atención la enorme transformación que experimentó el grupo en muy poco tiempo. Cuando escucho Blondel (1973) y lo comparo con England, probablemente su obra maestra, o con el maravilloso Fantasia Lindum, da la impresión de que entre ellos hubieran transcurrido muchos años. Sin embargo, basta mirar las fechas para descubrir que apenas existían un par de años de diferencia entre aquellos álbumes. Lo sorprendente es comprobar cómo su sonido evolucionó de forma tan evidente en un espacio de tiempo tan corto.

Esa sensación convierte a Blondel en un disco especialmente interesante. No solo supone un nuevo capítulo en la historia del grupo, sino también el final de una etapa irrepetible y el inicio de una búsqueda sonora diferente.

Un álbum marcado por el cambio

1973 fue un año decisivo para Amazing Blondel. Tras la publicación del extraordinario England (1972), John Gladwin, uno de los fundadores del grupo y una pieza esencial de su identidad musical, decidió abandonar la formación.

Lejos de poner fin al proyecto, Eddie Baird y Terry Wincott continuaron adelante como dúo y grabaron Blondel, el último álbum para Island Records antes de iniciar una nueva etapa. La ausencia de Gladwin obligó a replantear el sonido del grupo y, aunque la esencia seguía presente, el resultado mostraba una mayor apertura hacia estructuras más accesibles y contemporáneas.

El disco conserva todavía ese inconfundible aroma pastoral que había convertido a Amazing Blondel en una referencia del folk británico, pero las canciones poseen un tratamiento más cercano al pop acústico de comienzos de los setenta.

A ello contribuyó también la participación de músicos invitados de enorme prestigio. Steve Winwood puso el bajo en varias canciones, Simon Kirke, batería de Free, colaboró en la percusión y Paul Rodgers añadió coros en "Weavers Market", prueba del respeto que la banda despertaba entre algunos de los grandes nombres del rock británico.

"Sailing": navegar desde la calma

Entre todas las composiciones del álbum, "Sailing" destaca por su extraordinaria sensibilidad.

No estamos ante una canción marinera en sentido tradicional, sino ante una pequeña obra de contemplación donde el viaje por mar simboliza la libertad, el silencio y la búsqueda de tranquilidad. La guitarra acústica sostiene una melodía luminosa mientras las voces se entrelazan con absoluta naturalidad, creando una atmósfera serena que invita a detenerse y escuchar sin prisas.

Amazing Blondel siempre entendió que la emoción no dependía de la complejidad técnica. Su música encontraba la belleza en los pequeños detalles, en los arreglos cuidadosamente construidos y en melodías capaces de permanecer en la memoria durante mucho tiempo.

"Sailing" representa perfectamente esa filosofía.

        

"Young Man's Fancy": la esencia del Amazing Blondel clásico

Si "Sailing" mira hacia un sonido algo más accesible, "Young Man's Fancy" mantiene intacto el espíritu que hizo grande al grupo.

Las armonías vocales recuerdan a antiguas canciones populares inglesas mientras los instrumentos acústicos recrean un paisaje bucólico lleno de frescura y naturalidad. La composición transmite esa sensación de cercanía a la naturaleza que siempre caracterizó a Amazing Blondel y que tan bien conectaba con la tradición musical británica.

Es una pieza que demuestra que, pese a los cambios internos, la banda seguía siendo capaz de crear música con una personalidad absolutamente inconfundible.

La despedida de una época

Escuchado hoy, Blondel puede parecer un disco de transición, pero precisamente ahí reside parte de su interés.

Por un lado conserva buena parte del refinamiento acústico de obras como Fantasia Lindum o England; por otro, deja entrever el camino que seguiría la banda en los años posteriores, con un sonido cada vez más cercano al folk-rock y al pop británico.

Muchos seguidores consideran que con este álbum concluye la auténtica edad de oro de Amazing Blondel. Quizá sea cierto, pero también es verdad que pocas despedidas resultan tan elegantes como la que ofrece este trabajo.

Un álbum que merece ser redescubierto

Es probable que Blondel nunca alcance el reconocimiento de England, considerado por muchos su gran obra maestra. Sin embargo, posee suficientes argumentos para ocupar un lugar destacado dentro de la discografía del grupo.

Canciones como "Sailing" o "Young Man's Fancy" muestran a una banda que seguía dominando el arte de construir melodías delicadas, de enorme sensibilidad y alejadas de cualquier moda pasajera.

Más de cincuenta años después, este disco continúa siendo una magnífica puerta de entrada para descubrir a una formación irrepetible que supo combinar la tradición medieval inglesa con la sensibilidad del folk contemporáneo.

Volver hoy a Amazing Blondel es reencontrarse con una forma de entender la música que prácticamente ha desaparecido. Su capacidad para crear belleza desde la sencillez sigue siendo tan emocionante como entonces.

Quizá por eso, cada vez que vuelvo a escuchar Blondel, siento que aquel rincón especial que ocupaban en mi vieja colección de vinilos sigue intacto. Entre tantas guitarras eléctricas, mellotrones y largos desarrollos progresivos, ellos ofrecían algo diferente: música hecha para detener el tiempo, respirar profundamente y dejarse llevar por melodías que aún conservan intacta toda su magia.





                  

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