Crosby, Stills, Nash & Young – Déjà Vu y el eco eterno de “Country Girl”



                           


        


Crosby, Stills, Nash & Young – Déjà Vu y el eco eterno de “Country Girl”

Siempre que echo la vista atrás intentando recordar la música de mi juventud, tengo la sensación de estar viviendo un auténtico déjà vu. Las mismas canciones, las mismas voces y las mismas emociones regresan una y otra vez, como si el tiempo no hubiera pasado. Y en ese regreso constante hay un grupo y un disco con los que inevitablemente tropiezan mi memoria y mis sentimientos: Crosby, Stills, Nash & Young y su álbum Déjà Vu. Fueron un grupo y un disco que marcaron mi juventud y mis gustos musicales, tanto en esta formación irrepetible como en las posteriores carreras individuales de cada uno de sus miembros.

Este disco y sus canciones han pasado una y otra vez por este blog. A estas alturas, quedan muy pocos temas por repasar. Tirando de memoria, diría que me faltaban “Country Girl” y poco más, así que hoy es un buen momento para detenernos en ella y, de paso, volver a mirar con calma este álbum irrepetible.


Déjà Vu (1970): un disco lleno de tensiones… y de magia

Publicado en 1970, Déjà Vu es el único álbum de estudio grabado por Crosby, Stills, Nash & Young como cuarteto en su primera etapa. Paradójicamente, es también un disco nacido del conflicto, de egos enfrentados, de agendas separadas y de una convivencia musical complicada. Sin embargo, de esa tensión surgió un álbum rico, diverso y profundamente humano.

Cada canción refleja la personalidad de su autor:

  • Stills, más eléctrico y político

  • Nash, melódico y luminoso

  • Crosby, introspectivo y experimental

  • Young, errático, frágil y genial

Y en medio de todo ello, “Country Girl” se alza como una de las piezas más complejas y reveladoras del disco.


“Country Girl”: tres canciones en una sola confesión

“Country Girl”, firmada por Neil Young, no es una canción convencional. Es una suite en tres partes, cosida casi sin costuras visibles, que refleja perfectamente el estado emocional de su autor en aquel momento.

Primera parte: la pérdida

La canción se abre con un tono melancólico y quebrado, marcado por una letra que habla de amor perdido, de confusión y de distancia emocional. Young canta con esa fragilidad tan suya, casi como si estuviera pensando en voz alta.

Segunda parte: la huida

Aquí la música se vuelve algo más rítmica, casi country-folk, y aparece la sensación de escape, de carretera, de movimiento constante. Es el Neil Young errante, incapaz de quedarse quieto, física y emocionalmente.

Tercera parte: la resignación

El cierre recupera la introspección, pero ya no desde el dolor puro, sino desde una aceptación cansada. No hay final feliz, pero sí una especie de calma triste, muy coherente con la visión del mundo de Young.


Una canción que resume a Neil Young… y al disco

“Country Girl” no solo es una gran canción dentro de Déjà Vu, sino que funciona como un retrato perfecto de Neil Young: imprevisible, honesto, emocionalmente expuesto y ajeno a cualquier fórmula comercial.

Dentro del álbum, contrasta con temas más accesibles como “Teach Your Children” o “Our House”, y dialoga en profundidad con piezas más densas como “Almost Cut My Hair” o “Carry On”. Esa convivencia de estilos es, precisamente, lo que hace de Déjà Vu un disco tan vivo y tan cercano incluso décadas después.


Un disco que sigue volviendo, como un recuerdo persistente

Quizá por eso Déjà Vu sigue apareciendo una y otra vez en nuestra memoria. Porque no es solo un gran disco: es un lugar emocional, un refugio al que regresamos cuando queremos reconectar con quiénes fuimos y con la música que nos ayudó a construirnos.

Y “Country Girl”, con su estructura fragmentada y su sinceridad desarmante, es una de esas canciones que no se escuchan: se recuerdan.



 

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