Pendragon es una banda británica de rock progresivo formada en 1978, originalmente bajo el nombre de Zeus Pendragon. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, el grupo se ha consolidado como uno de los principales exponentes del neo-progresivo, un subgénero que surgió a comienzos de los años 80 recuperando el espíritu del rock progresivo clásico de los 70, pero adaptándolo a estructuras más melódicas, emocionales y accesibles.
La formación original de la banda incluía a Nick Barrett (vocales y guitarra), Nigel Harris (batería), Peter Gee (bajo) y John Barnfield (teclados). Desde sus primeros años, Pendragon destacó por sus potentes presentaciones en vivo y por una fuerte ética independiente, publicando sus primeros trabajos de manera casi artesanal. En 1982, la banda acortó su nombre a Pendragon, iniciando así una etapa de mayor visibilidad dentro del circuito progresivo británico.
Durante los años 80, Pendragon pasó a formar parte del núcleo duro de la escena neo-progresiva, junto a bandas fundamentales como Marillion, IQ o Pallas, compartiendo con ellas una clara influencia de grupos clásicos como Genesis, Pink Floyd, Yes o Camel, pero con una identidad propia basada en la épica, la emoción y los desarrollos instrumentales largos.
El álbum debut, “The Jewel” (1985), fue clave para establecer su reputación, gracias a composiciones extensas, atmósferas envolventes y un marcado tono emotivo. En 1988, lanzaron “Kowtow”, un disco algo más directo y orientado a la canción, sin renunciar del todo a las estructuras progresivas.
La década de los 90 supuso una etapa de consolidación artística con trabajos muy bien valorados como “The World” (1991) y “The Window of Life” (1993), donde la banda mostró unas una madurez compositiva notable, letras introspectivas y una instrumentación cada vez más rica y cuidada.
Uno de los momentos culminantes de su carrera llegó con “The Masquerade Overture” (1996), considerado por muchos fans y críticos como una obra maestra del neo-progresivo, destacando por su cohesión, ambición conceptual y complejos arreglos, sin perder nunca el componente emocional.
En los años 2000, Pendragon siguió evolucionando, incorporando sonidos más densos y contemporáneos. Discos como “Not of This World” (2001), “Believe” (2005) y “Pure” (2008) mostraron una banda dispuesta a arriesgar, con pasajes más oscuros y pesados, pero manteniendo intacta su esencia progresiva.
Esta línea continuó con “Passion” (2011) y “Men Who Climb Mountains” (2014), trabajos caracterizados por letras reflexivas, una producción muy cuidada y una gran carga emocional.
En lo personal, “Passion” es uno de los discos que más me han gustado últimamente dentro del panorama del rock progresivo. Es un álbum que te atrapa desde el primer momento, evocando por instantes a mis adorados Pink Floyd, Genesis y otros grandes de los 70, pero con una personalidad muy definida. Sin duda, merece mucho la pena escucharlo de principio a fin.
Pendragon sigue siendo hoy una fuerza influyente dentro del rock progresivo, con una base de seguidores fiel y global. Sus giras constantes y nuevos lanzamientos demuestran que es una banda que ha sabido envejecer con dignidad artística, manteniéndose relevante e inspiradora para nuevas generaciones de músicos y amantes del prog.
Dentro de Passion, “This Green and Pleasant Land” destaca como una de las mejores canciones del disco. Se trata de una pequeña suite de unos 13 minutos, en la que se suceden diferentes ambientes musicales: pasajes melancólicos, momentos épicos y desarrollos instrumentales brillantes. A lo largo del tema, el grupo despliega todo su potencial creativo, demostrando por qué Pendragon sigue siendo un referente del género y capaz de crear auténticas piezas memorables.

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